
Für einen Autor, der uns durch seinen Protagonisten die Erkenntnis nahe bringen will, das Kunst etwas ist (+)

Für einen Autor, der uns durch seinen Protagonisten die Erkenntnis nahe bringen will, das Kunst etwas ist (+)
Diario con trama (+) por G. Ruiz Ortega [Surblogspot, Perú]

Ni le ciel ni la terre, film de Clément Cogitore.
Corro peligro en la Feria porque, en cuanto oigo la palabra “legible”, amartillo mi pistola. ¿Y si leyéramos a Ben Roth que dice en The Millions que los “libros legibles” sólo le remiten a los anuncios de “cervezas bebibles”: cervezas fáciles de ingerir y en las que uno no se demora ni loco, porque no hay posibilidad en ellas de saborear nada? (+)

Geoffrey Johnson picture.
L’auteur espagnol Enrique Vila-Matas satisfait mon penchant pour la littérature qui parle de littérature. Toute son œuvre tourne autour de la métafiction, de la difficulté à écrire, de la mise en scène de l’auteur et des rapports entre vérité et fiction. Son dernier roman, assurément l’un de ses meilleurs, est un bel hymne à la littérature.

imagen de Daido Moriyama
Nabokov le dijo a Juan José Saer en un sueño que tuvo el escritor argentino, el 14 de marzo de 1995: “Quizás nuestra sociedad obliga hoy en día al artista a entregarse a la vulgaridad, igual que hace un siglo obligaba a los poetas malditos a abandonarse al ajenjo”. De algún modo, recordar ese sueño antiguo me emociona al desplazarme fuera de este devorador presente tan atado solo al presente, a este “tiempo sin tiempo” que bloquea el pasado y no tiene capacidad alguna para anticipar el mañana. (sigue leyendo)
Claire Devarrieux. NEXT. N’est-ce pas une hypothèse semblable que développe le romancier espagnol Enrique Vila-Matas ? Dans Mac et son contretemps (lire Libération du 8 avril), il suggère que 53 Jours, livre inachevé (publié posthume par P.O.L en 1989), en réalité ne l’était pas : «Perec a tout calculé, y compris l´interruption finale.»
(Ver artículo completo)

A street in downtown Bogota in the La Candelaria neighborhood. This is calle 10
[Texto y entrevista de Daniel Ferreira en EL ESPECTADOR] Mac y su contratiempo no encaja en un género visible. Quien lea el más reciente libro de Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948) se encontrará con un personaje que diserta sobre aquello que escribiría si lograra reescribir el libro de su vecino. En esta novela, Vila-Matas vuelve a perder teorías y a seguir el apostolado de sus grandes maestros: Roussel y sus citas distorsionadas, Rossi y la ilusión de hacer de una anécdota limitada una “parábola atroz” y Gombrowicz tras las huellas de Bruno Schultz. El lector encontrará un diario de escritor (Mac) sobre otro escritor (Sánchez), el diario de quien busca reescribir el libro de un autor consagrado. El libro que quiere reescribir Mac es justamente el que Sánchez desprecia. Mac cree descubrir que ese desprecio se debe a que representa una época de narraciones etílicas de una vida bohemia, pero el desprecio etílico por las tramas, sorprendentemente, conlleva a una exaltación del estilo que hace saltar por los aires las teorías de lo que debe ser una novela. La obra se convierte en un gran comentario humorístico a ese libro, a la literatura, a la crítica de la literatura, a los nexos internos, a los diarios de escritor y en ese juego de espejos enfrentados regresa más clara la voz vilamatiana de sus historias emblemáticas: Doctor Pasavento, El mal de Montano. Vila-Matas llega a la Filbo para presentar Mac y su contratiempo. (+)
Pedro Páramo, en concreto, me paraliza (sigue leyendo)
Pasan los años y ahí sigue el enigma Simenon. Es un misterio que daría para una compleja novela de espías centrada en las investigaciones de quienes —André Gide o Hermann von Keyserling— pusieron especial empeño en averiguar cómo diablos lo hacía Simenon para hacer lo que hacía.[sigue leyendo]

Recuerden lo que dijo Kafka: que su obra era la búsqueda de la obra. Toda mi obra, añadió Kafka, es un ejercicio. Entiendo que lo que hacemos al escribir son ejercicios para llegar un día a escribir realmente. /// En cuanto a las raferencias a autores jóvenes en mi novela (Zambra, Schweblin), sólo puedo decir que me he sentido fascinado leyendo sus narraciones y, en el caso de Zambra, también por sus ensayos. Aparecen estos autores en Mac por necesidades de la trama, pero otros escritores de esa generación a los que también sigo con interés… (sigue leyendo)

Enrique Vila-Matas publie Mac et son contretemps, un roman où il poursuit le jeu de prestidigitation littéraire dans lequel il s’est lancé il y a plus de quarante ans.
Mac et son contretemps apparaît donc comme le dernier tour de prestidigitation littéraire de Vila-Matas, impeccablement exécuté, baguette dans une main, soda pétillant dans l’autre, sous une pluie d’étoiles magiques drôles et mélancoliques. (siga leyendo)

Conversación en CCCB (Barcelona) moderada por el gran Jordi Nopca.
La idea de viaje, de caminar sin un rumbo predeterminado, está estrechamente relacionada con la escritura en los dos escritores. Para Teju Cole, que anteriormente había publicado en castellano Ciudad abierta, “caminar es respirar, es como escribir. Tiene que ver con el ritmo de los pasos”. Vila-Matas insistió en que, además, hay que hacerlo solo. Abrirse al asombro. Ir dibujando una suerte de puntos imprevistos que luego se pueden conectar en forma de constelaciones (SIGUE LEYENDO en REVISTA DE LETRAS)
La versión -sin Baudelaire- de la revista NUVOL


«Volcán iluminado» de Vicente Rojo, de su colección «Volcanes construidos» (2004).
A pesar de tantos desprecios y destierros y hasta de intentos recientes de retirar su nombre de un teatro de Madrid, el tiempo ha seguido trabajando a favor de Max Aub. La absoluta modernidad de su escritura ha impedido que ésta envejezca. Y mañana, sin ir más lejos, el Instituto Cervantes inaugura en Madrid una gran exposición sobre su obra. Entre los admiradores de Aub siempre estuvo Vicente Rojo, que le reconoce como uno de sus maestros. Durante un tiempo en este país, en años aun peores que estos, si uno citaba a Rojo tenía que añadir que era un gran pintor mexicano (nacido en Barcelona), sobrino del general Rojo, último jefe del Estado Mayor del Ejército republicano. Por fortuna, ya quedó atrás la infame desinformación sobre quien en México revolucionara tanto la pintura como el diseño gráfico de los libros, y hoy es visto por muchos como uno de los grandes artistas contemporáneos. Así le ve sin duda Sònia Hernández, que ha escrito una bella y enigmática narración, El hombre que se creía Vicente Rojo (Acantilado), donde el pintor aparece de un modo indirecto, envuelto en una historia que plantea el conflicto entre realidad e impostura y en la que se entrecruzan diversas formas de exilio y soledad. (SIGUE LEYENDO)

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ACERCA DE ‘MAC Y SU CONTRATIEMPO’. El asunto de la repetición aparece pues como algo intrínseco a la naturaleza: los días se repiten uno tras otro, con sus mañanas, tardes y noches, y las estaciones, y los años, y los cursos escolares, y así pasa la vida en un bucle que no entendemos y que recuerda el loop con el que programan a los androides de la serie de la HBO Westworld, cuya existencia sirve para que los humanos que acuden a ese parque de atracciones vivan aventuras extraordinarias. (sigue leyendo)
Esta escritura anómala de DIETARIO VOLUBLE está lejos de ser reductible a un simple estilo, si bien el estilo de Vila-Matas (transparente, irónico, digresivo, cíclico, conjetural, exacto) sea uno de los rasgos más admirables de su obra, el cual se desdobla en un repertorio de temas enfocados desde lo insólito: la conducta de las moscas y los mosquitos; Kafka; el enano descomunal que atrajo a Kafka en un bautisterio italiano; Sebald; la pereza de Oblómov; la literatura como algo interior y cálido; el cine como algo exterior; el acróbata Philippe Petit que sobre un cable atravesó el horror vacui entre las Torres Gemelas y previó la catástrofe que animaba su estructura; el elogio al uso de citas ajenas; o el epitafio sobre la tumba de W.C. Fields: «A pesar de todo, preferiría estar en Filadelfia».
FERNANDO ARAMBURU: «Al igual que Alonso Quijano, Mac ha leído mucho y desea traspasar los límites de la vivencia cotidiana. El manchego quiso ser personaje de novela y, de hecho, lo fue al precio de una transformación que dio lugar a uno de los libros mayores de la literatura universal. Mac, más modesto en su propósito, se conformaría con ser autor… (SIGUE LEYENDO)
De la misma serie de Aramburu en Babelia: GREGOR SAMSA, HUMANO HASTA EL FINAL.

Me fascina la capacidad que tienen algunos escritores consagrados para seguir no ya cumpliendo con su estatus, que es muchísimo, sino sorprendiendo. Enrique Vila-Matas suele hacerlo. Sorprender. Y lo hace con asombrosa cadencia, teniendo en cuenta su prolífico ritmo de publicación. Para Mac y su contratiempo articula menos una novela al uso que una especie de juego literario en forma de diario ficticio. El que compone el Mac del título, enquijotado en reescribir -para mejorar- el libro que publicó años atrás su vecino, un reputado autor (sigue leyendo)
SÒNIA HERNÁNDEZ. EL AULLIDO DE UN MODIFICADOR DE CITAS. [Texto para revista EXIT (México DF)sobre la conferencia de VM en el Collège de France]:
Encuentro en un ejemplar de la edición mexicana (a cargo de editorial Almadía y la UNAM) de Marienbad eléctrico, de Enrique Vila-Matas, una frase que un buen crítico literario y minucioso observador vilamatiano ha subrayado contundentemente: “Una habitación cerrada es posiblemente, como dice un amigo, el precio que hay que pagar para llegar a ver la luminosidad. Y ha sido mi lugar preferido para encontrar mi vida dentro de los textos que leía”. La negación de lo inmediato y de lo aparente ha sido siempre uno de los fundamentos de la obra de Vila-Matas, pero cuando acaba de publicar Mac y su contratiempo y de dar una de Les grands conférences del Collège de France –el primer español en ser invitado, por cierto– ya se encuentra instalado plenamente en “el negativo de la imagen”, como se afirmaba en el texto que él mismo leyó en París la tarde del 24 de marzo. El título escogido fue Radicalement pas original (Bastian Schneider).
Nota de la Ed: Este Bastian Schneider -aparecido en París en la conferencia del 24 de marzo- podría tener cierta relación con el instalador del mismo nombre que aparece en KASSEL NO INVITA A LA LÓGICA. Veáse la página de Kelvin Smith en Fictional Publishers dedicada a The last season of the avant-garde fragmento de Kassel en el que ya asoma su cabeza Schneider.
Razones y osadías fue una excelente antología de opiniones de Flaubert, publicada en 1997, y cuya selección de frases, prólogo, traducción y notas son de Jordi Llovet. Llama la atención que otros dos geniales libros del mismo linaje de tajantes veredictos, traducidos también en la misma década de los 90 —Opiniones contundentes (Nabokov) y Testamento (Gombrowicz)—, se hallen en la misma injusta situación de vivir fuera de los catálogos, aunque en el caso de Nabokov parece que va a repararse este año el agravio (sigue leyendo)
El 24 de marzo almorcé con Enrique Vila-Matas y mi nieta Agomar –una criatura de 16 años catalanopolaca– en La Rotonde, en el bulevar Montparnasse. Era la segunda vez que coincidía con Enrique en París y la primera que almorzábamos juntos en aquella ciudad. Almorzar con Enrique en La Rotonde, frente a media docena de retratos (copias, claro está) de Modigliani y ver cómo se tomaba una sopa de cebolla –por la tarde tenía que dar una conferencia y estaba algo resfriado– mientras conversaba con Agomar sobre Sylvia Plath y François Truffaut, me produjo una sensación la mar de agradable, pero, al mismo tiempo, un tanto extraña (sigue leyendo)
En un sistema literario como el argentino, donde la posición que ocupa un autor no se mide por las ventas, sino que la deciden los suplementos especializados y la crítica, el escritor español más importante y reconocido es Enrique Vila-Matas. A este lado del Atlántico los baremos son diferentes, y el narrador barcelonés -aunque cada vez más popular- sigue siendo casi un artista de culto. En Argentina un locutor televisivo que hace un libro que se titula El verdadero amor se lame como el más carnoso membrillo colocaría entre sus fans instagrámicos cerca de un millón de ejemplares, quizá, pero nunca acapararía la portada de una revista literaria de prestigio. Ricardo Piglia, que apenas besó la banca más que con su Plata quemada, era no solo una figura queridísima sino que nadie osa discutirlo en su país. Hay cosas que son técnica y perfectamente medibles, y los indicadores más rigurosos señalan a Vila-Matas (1948) como un nombre imprescindible en la literatura española del siglo XXI. Por su originalidad, por su propuesta audaz, por su depurada prosa, por sus riesgos metaliterarios, por su vulneración de los límites entre géneros, por su carácter libertario, por su inteligencia, por su capacidad de reinvención, por su reinterpretación de la tradición… Sin embargo, aún queda quien lo cuestiona, como de pasada, con una media sonrisa en los labios y un sutil chiste sobre los abusos de la escritura del yo. Quizá su nueva novela Mac y su contratiempo -que ahonda una vez más en sus obsesiones sobre la escritura y la creación- sea por su marcado humorismo un buen modo de tratar de abordar el universo vilamatiano para quien, en su desconfianza, todavía no lo haya hecho. Comprobará el lector lo divertidas que pueden resultar tanto su manera de relatar como sus reflexiones. Y sabrá que la belleza y el gozo no están reñidos con un trabajado estilo que juega con las formas del ensayo.
(Aumenta la bibliografía de Mac)
¿Qué pensaríamos de alguien que estuviera escribiendo, por ejemplo, la historia imaginaria de la literatura contemporánea? Pongamos que estuviera trabajando en una reconstrucción sarcástica y apasionada de los lugares, sueños, enfrentamientos y obsesiones de los escritores, los lectores, los traductores, los libreros los editores o los críticos de todos estos últimos años y que los hubiera situado en un buque a la deriva. Pensaríamos que podría tratarse de un heredero más de Marcel Schwob (1867–1905) y de su mejor libro, Vidas imaginarias. ¿No dicen que la literatura se ha llenado últimamente de sucesores de Schwob? (siga leyendo)
