
Dice Bernat Castany que su libro, además de un intento de quitar hierro sin causar una anemia, ha sido escrito bajo la ley que Rosario Castellanos enunció en 1973 en Mujer que sabe latín: “No aceptar ningún dogma, sino hasta ver si es capaz de resistir un buen chiste”. Una filosofía de la risa refuta los falsos valores que nos oprimen. Y es que ya decía Ferenczi que la risa es el fracaso de la represión. ¿Y cómo no va a serlo si todos participamos de una misma condición humana, igualmente ridícula y maravillosa? Me he reído como casi nunca leyendo las páginas dedicadas al narcisismo, que en el libro aparece como el reverso oscuro, o el obstáculo principal para el verdadero humor. Y es que la mejor cura para el narcisismo es comenzar por reírse de uno mismo.