Fresán, Rodrigo: “Son dos cosas distintas ser un gran narrador y ser un gran escritor”

Fresán, con Fuguet y Schweblin en la Feria Leer de Río de la Plata.

Fresán, con Fuguet y Schweblin en la Feria Leer de Río de la Plata.

Rodrigo Fresán, ayer  en la Feria LEER de Río de la Plata:  “Me interesa la literatura que no puede ofrecerte HBO o una película. Me gusta lo que dice Nabokov, que la verdadera biografía de un escritor era la historia de su estilo. Yo creo que la batalla se juega ahí. Antes eran como gestos aislados muy vanguardistas (Joyce, Proust, Beckett).  Disfruto de leer grandes narradores, pero un gran narrador no es lo mismo que ser un gran escritor. Son dos cosas totalmente distintas”

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Iconografía del humo.

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TEXTO CON FECHA DE 2015.

“No olvidemos que, como señala el mismo Vila-Matas en Kassel no invita a la logica, ha dedicado muchas páginas a la «poesía de las imágenes de la niebla» o a la «diversa iconografía del humo». La extrañeza o rareza es uno de los efectos de esos entornos literarios neblinosos o borrosos. Precisamente por ello es necesaria la precisión y el diseño cuidadoso. Por eso un discurso tan coherente, sostenido y consciente en la serie de portadas de los libros de EVM. Por eso una página web tan extraordinaria, un gomittolo más bien borgiano en este caso, entre imágenes y palabras, fotografías y citas, pinturas y vídeos, con una brillante predominancia de la palabra literaria, enriquecida bajo el foco de una idea dialógica de la imagen texto, que explora, con enormes posibilidades por delante una nueva forma de boîte en valise, un escritorio portátil, al que dedicaremos más atención en una ocasión próxima”

(fragmento de Las portadas de Vila-Matas. DOMINGO SÁNCHEZ-MESA  Universidad de Granada)

*ESTA BRUMA INSENSATA aparece el 2 de abril.

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PEREC LO CALCULÓ TODO

Café de la Mairie.

Café de la Mairie.

Claire Devarrieux / NEXT ¿No es una hipótesis plausible la que desarrolla el novelista español Enrique Vila-Matas? En Mac et son contretemps sugiere que 53 Jours (libro póstumo de Perec publicado por P.O.L en 1989), en realidad no era póstumo: “Una novela por tanto perfectamente planificada y ‘terminada’, en la que Perec había calculado todo, incluida la interrupción final”.

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DETECTIVES EN SONORA

Un ejemplar de Los detectives salvajes en el desierto de Sonora.

Un ejemplar de Los detectives salvajes en el desierto de Sonora.

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Paul Auster en 1967: “El mundo está en mi cabeza. Mi cuerpo está en el mundo”

Inkedjohn-gutmann photo_LIAlejandro García Abreu: ¿Cómo percibes “Notas de un cuaderno de ejercicios”, texto escrito en 1967 que ahora cumple medio siglo, en función de tu vasta obra, desde la poesía hasta tu novela más reciente, 4 3 2 1?

Paul Auster: Es verdad. Pasó medio siglo. El transcurrir del tiempo es una maravilla; resulta increíble que menciones el origen de todo: “Notas de un cuaderno de ejercicios”. Escribí ese texto hace 50 años exactamente. Puedo recordar cuándo y dónde escribí las 13 proposiciones que lo componen. Estaba sentado a la mesa de trabajo en la biblioteca de la Universidad de Columbia. Tenía un pequeño cuaderno. Comencé a escribir breves enunciados sobre arte, vida, realidad y percepción. No he releído el texto en años. Lo recuerdo como el trazo de mi posición estética sobre la escritura y sobre cómo uno vive en el mundo. No he cambiado de opinión. La primera proposición posiblemente es lo más interesante que he escrito en toda mi vida, esos dos primeros enunciados que encapsulan todo lo que he escrito hasta hoy: . Intentaba capturar la esencia doble de la existencia humana. Todos percibimos el mundo de manera distinta. Todos tenemos una visión de la realidad, sin embargo somos parte de un mismo mundo, juntos. Aunque nuestros cerebros funcionan de maneras distintas. Somos seres dobles. ~

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DYLAN CON MÁSCARA DE GOMA EN LA CALLE 42

bob-dylanEsta noche Dylan aparece en la calle 42 con una máscara de goma con su cara. Aparece de pronto entre la gente y comienza a cantar. La gente se queda estupefacta. Una especie de susurro de pánico se apodera de muchos. ¿Ha tenido otro accidente? ¿Cirugía plástica? ¿O se trata de una broma monumental? ¡Un impostor! La voz suena igual. Si es un sustituto, está haciendo un buen trabajo. Sigue durante tres o cuatro canciones con la máscara puesta, después coge la armónica. Intenta tocarla a través de la máscara, pero la cosa no funciona, así que la arranca y la tira allá al fondo, donde están los focos. ¡Aquí le tenemos en carne y hueso! ¡El auténtico! ¡El lifting facial supremo! Es una actuación terrorífica aun cuando no haya sido calculada con esas razones. El público está totalmente atónito y continúa preguntándose si realmente es él o no.

 

* Sam Shepard, Rolling Thunder. Con Bob Dylan en la carretera (Rolling Thunder Logbook, 1977). Traducción de Fernando González Corugedo. Anagrama (Crónicas), Barcelona, 2006, p. 146.

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Roberto Bolaño and the Beat Connection [Valerie Miles in The New Yorker]

Miles-Bolano-and-the-BeatsRoberto Bolaño and the Beat Connection / In “The Spirit of Science Fiction,” Bolaño drew on his lifelong fascination with Jack Kerouac and William S. Burroughs. [March 3, 2019]

Un ejemplar de "Los detectives salvajes" en el desierto de Sonora.

Un ejemplar de “Los detectives salvajes” en el desierto de Sonora.

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NOVELAS QUE ARDEN [Café Perec]

De Margaret Cavendish y el Gran Incendio de Londres de 1666 a Roberto Bolaño y el misterio de un título: 2666

350 aniversario del Gran Incendio de Londres. Foto ReutersEl Gran Incendio de 1666 de Londres comenzó a perder fuerza aquí, donde ahora me encuentro, en Fetter Lane, que, a lo largo de casi toda su existencia, ha sido territorio fronterizo. Discurre esta calle desde Fleet Street hasta Holborn y la ruta antigua la ocupan actualmente una multitud de oficinas, en una de las cuales, por un equívoco del que prefiero olvidarme, he pasado toda la mañana obstinado en averiguar en qué casa del Londres de 1666 sorprendió el Gran Incendio a Margaret Cavendish. Descubierta la imposibilidad de saberlo, he confirmado al menos que sólo unas semanas antes de que la ciudad ardiera fue cuando Cavendish publicó New Blazing World, audaz novela de carácter altamente profético y que sólo hace dos años fue por fin traducida entre nosotros, titulándola El mundo resplandeciente, aunque no habría estado mal llamarla Ardiente mundo nuevo. El caso es que New Blazing World fue… (sigue leyendo)

Desierto de Sonora

Desierto de Sonora

NOVELAS QUE ARDEN tambien en la web del autor.

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Acerca de ‘Una novela oblícua’ [Eduardo LAGO]

John Gutmanntexto extraordinario en el que te abres como nunca lo habías hecho
asombrosa geografía de silencios y reversos tu poética al desnudo
las obras elegidas son meras excusas para desplegar tu pensamiento intermitente y semioculto
las referencias de un mundo infinito
libro enigmático y sin fondo
delirios de la música en el espacio
fragmentos cósmicos como secuencias sonoras sin significado
una vida en soledad creando (“escucho con los ojos a los muertos” Q.)
y si éste no es tu siglo…
la madeja interminable de FW…

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Cuando la ficción triunfa

Hotel Algonquin, Nueva York.

Hotel Algonquin, Nueva York.

Hay en las citas, inventadas o no, una forma de revalorización de la literatura. Al introducirlas en la ficción, de cierta manera “ficcionalizo” la historia de la literatura y logro que la dicotomía establecida tradicionalmente entre la ficción y la realidad quede en entredicho; pues, al unir una y otra en un solo plano discursivo, invalido la ecuación según la cual la ficción es solo un reflejo de la realidad. Y es que, en mi universo, lo real se ve verdaderamente contaminado por la ficción triunfante. (Letras Libres, entrevista de Gianmarco Ginatta octubre 2018 )

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‘Faster’, de Eduardo Berti, una gran novela sobre la lentitud ideal.

33La última novela de Eduardo Berti es una maravilla. Absolutamente recomendable. Fangio está en el centro de ella. Fangio, el mítico corredor de coches, mito de mi juventud.

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Aerofiat200Buenos Aires, finales de los años setenta. Dos adolescentes apasionados por los Beatles viajan a las afueras de la ciudad, rumbo a un concesionario de la Mercedes, en busca del gran mito de la Fórmula 1: Juan Manuel Fangio, el Chueco. Ese día cambiará por siempre sus vidas. Desenfadada crónica personal, genial autobiografía fragmentaria, en la estela de Perec, Faster es un compendio de brevísimos episodios en los que Fangio y los Beatles (George Harrison, sobre todo) cumplen el rol de detonadores y el «recuerdo» se coloca en el centro de la diana. Escuchando las mejores melodías de OuLiPo, Eduardo Berti se entrega a un minucioso ejercicio de memoria que lo lleva a hablar sobre la velocidad de las carreras y de la vida (la velocidad a la que el mismísimo Harrison dedica su canción «Faster»), sobre la amistad y la idolatría, además de retratar con emoción y fineza aquel momento en el que elegimos un destino que no es exactamente el mismo que habían previsto o deseado nuestros padres.

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NO HE VENIDO A HABLAR DE MI LIBRO. [Café Perec]

bestbookcoversjanLas dos únicas conversaciones que he tenido con Jean Echenoz, sentados en la terraza de un café y con tiempo por delante –una en Barcelona el siglo pasado y la otra, hace unos meses, frente al mar de Bastia–, giraron en torno a un mismo y único tema: el horror y el absurdo de las entrevistas en las que se espera que el autor de un libro explique lo que ha escrito. En ambas ocasiones, imaginamos a Kafka aclarando una y otra vez a la prensa de Praga el significado de…  (sigue leyendo)

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AN OBLIQUE NOVEL [el inicio]

The Scene of CrimeDe los museos –que tantas veces atravieso corriendo como en Bande à Part, de Godard– lo que más me interesó siempre fueron los retratos pintados. Hay en ellos una escenificación mínima, muy codificada, en la que al pintor le queda muy poco margen, y aún así, si hay un gran artista al otro lado, una y otra vez consigue que se produzca en el cuadro ese gran milagro de la presencia real. Es, sin ir más lejos lo que sucede, por ejemplo, con los espectrales retratos de Manet.

A veces, esa presencia real no se asoma al mundo desde una pintura, ni desde la vida corriente, y nos encontramos entonces con “apariciones fantasmales”, de las que sabe mucho Dominique Gonzalez-Foerster, que en las dos últimas décadas  ha trabajado con pasión en ellas, encarnándolas en los más diversos escenarios. DGF (Dominique Gonzalez-Foerster) ha sido Fitzcarraldo, Lola Montez, Edgar Allan Poe, Marlene Dietrich, Franz Kafka… No descarto que su gusto por esas “súbitas” apariciones provenga de la instalación que en 2001 tituló Petite. En esa obra, una niña, en un cuarto acristalado, veía cómo aparecía y desaparecía en la pared una figura que invadía y transformaba el espacio. DGF cuenta que, cuando tenía la edad de la niña de Petite, pasaba mucho tiempo entre el espacio construido y el espacio pensado o imaginado. Le pregunté hace poco cómo veía Petite ahora y me dijo que en la actualidad esa obra no tenía únicamente el significado de un regreso a aquel estado infantil, sino que era también la rememoración de aquella pionera primera “aparición” suya, que había tenido lugar en Yokohama, en Japón, en un país con tantos fantasmas y tantos espacios cerrados, todos siempre muy inspiradores.

“Y, claro, ese sobrecogimiento, ese efecto de una presencia humana brutal mezclada con el colmo del arte que me aporta el retrato pintado, he querido utilizarlo en literatura. Querría evocar hombres con ese efecto casi alucinatorio que es la fuerza de los grandes retratos. Lo que busco es un arte de la evocación, un arte de la aparición. Al igual que lo que intenta un pintor, lo que quiero conseguir que aparezca es una imagen, una imagen de mujer o de hombre. Un arte de la aparición. No hay nada más sencillo; pero qué difícil me parece llegar a poder decir como Da Vinci dijo un día: Señores, hice una imagen de mujer realmente maravillosa” (Pierre Michon)

La autenticidad procede de ser fiel a una sola cosa: la ambigüedad de la experiencia. La extrema fidelidad que muestra Gerard Richter a la ambigüedad de la experiencia es la que convierte I.G., su retrato pintado, en una obra maestra. No me resulta fácil ver a ese cuadro de otra forma. Y tanto es así que creo que si se diera un día la circunstancia de que alguien quisiera reconstruir en su memoria la exposición Cabinet d´amateur, haría bien en situar dónde le viniera en gana las seis obras que a principios de 2019 reuní para los cien metros cuadrados de la Whitechapel, siempre y cuando el punto de partida del recorrido del visitante, la puerta de entrada al Cabinet, fuera el óleo de Richter, una especie de gran reverso del retrato de una mujer. De hecho, I.G. ya fue en todo momento, en los meses en que en Londres se pudo ver el Cabinet d’amateur, el secreto eje de pivote (king pin) alrededor del cual orbitó toda la exposición, compuesta por obras que, en los dominios internos de mis particulares asociaciones, estaban todas conectadas con mi biografía literaria. (…)

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QUIÉN SABE.

image-1“Es lo posmoderno: Thomas Pynchon o David Foster Wallace. Quien sabe si tras la máscara de uno de ellos no se esconde Enrique Vila-Matas (recordemos que de Pynchon no existe foto alguna)”

[NARRATIVAS POSMODERNAS, Santiago Rodríguez Guerero-Strachan, El Norte de Castilla, 9 de febrero 2019]

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Una subversión fuera de sospecha [Café Perec]

fragemto d ela portada de 'Libro de lás máscaras'. Javier Vela. Pretextos.

fragemto de la portada de ‘Libro de lás máscaras’. Javier Vela. (Pretextos).

La rebelión empieza en una biblioteca, dice alguien en Libro de las máscaras, de Javier Vela, volumen de pensamientos que algunos considerarán inclasificable y al que preferiría situar simplemente al lado de maravillas como Sur Plusiers Beaux Sujects (Wallace Stevens), ó A Certain World (Auden), dos fascinantes commonplace books, es decir, cuadernos de citas forjados por poetas, creados como cuadernos de trabajo a los que fueron trasladando pasajes de obras ajenas relativos a sus propios intereses. Los intereses de Javier Vela en Libro de las máscaras (Pretextos) son los del misterioso poeta vasco Juan Iturbe, o, mejor dicho, los de su hija Valeria Iturbe que… (sigue leyendo en El País)

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A Barcelonian diarist unravels into his devotion for literature.

1428Two months into unemployment, Mac, a 60-ish husband, father, part-time drunk, and lifelong reader, begins a diary. Tyro though he is, Mac’s not without ambition. His “great dream” as a writer is to become “a falsifier”—that is, to write a book which, upon its discovery, “could appear to be ‘posthumous’ and ‘unfinished’ when it would, in fact, be perfectly complete.” But, of course, “a beginner must be prepared for anything,” so Mac is content to simply “put pen to paper every day and see what happens.” His only demand: that his diary not turn into a novel: “I don’t…have much sympathy for novels, because they are, as Barthes said, a form of death, transforming life into Fate.” Alas for Mac, he has a chance encounter with his neighbor, Ander Sánchez, a “celebrated Barcelona writer” who, 30 years before, wrote an eclectic novel in stories called Walter’s Problem: the purported memoir of a murderous ventriloquist and his journey to “the historic heart of that source of all stories.” Walter’s Problem was a “flawed work,” but Mac, who’s fascinated by repetition, suddenly realizes that if he were to write a novel, it would be a rewrite (with modifications) of Walter’s Problem. This is where Vila-Matas (Vampire in Love, 2016, etc.) begins turning the screw: As Mac prepares his rewrite, he begins encountering troubling replicas of Sánchez’s novel in his own life. Longtime Spanish heavyweight Vila-Matas’ latest offering is a metafictional paean to storytelling. Mac, in his diary, pores incessantly through literature and life, struggling to demarcate the two; he references Ana María Matute, Peter Paul Rubens, Walter Benjamin, Jean Rhys, Bernard Malamud, Marcel Schwob, David Markson, Philip K. Dick, David Foster Wallace, and dozens more as he tries to map (and ends up remapping until it’s incoherent) the fluid borderlands between fact and fiction. What’s left of Mac in the end? That which was there in the beginning: storytelling—the webs and rhymes and replications of literature.

Diary, essay, thriller, conspiracy theory, posthumous memoir, novel—Vila-Matas uses all the materials to construct his latest metafictional fun house. (KIRKUS REVIEW)

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Intervención de SANTOMÁ en CERRALBO.

 Dyipw3iXQAEJSET Mañana martes 5 FEBRERO, a las 19 horas CERRALBO SANTOMÀ abre sus puertas con una fiesta que celebra  la intervención que el artista Guillermo Santomà ha llevado a cabo en el Museo Cerralbo, de Madrid. La editorial Caniche publicará un catálogo de esta intervención del diseñador en el mobiliario del museo-palacio: un catálogo razonado, con escritos de Chus Martínez, Ignacio Vidal-Folch y Enrique Vila-Matas.

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DIOS DISTA MUCHO DE SER FRANCÉS.

20190203_165033~2Creer que sólo es mexicano lo que expresa y sistemáticamente acentúa su aspecto exterior de mexicanismo es una verdadera puerilidad. España conoce los horrores de la españolada: ¡aquella condenada pandereta que ha dado la vuelta al mundo! Grosero error juzgar del carácter de una literatura sólo por sus referencias anecdóticas. Pascal no sería representativo de un polo del pensamiento francés, porque habló de cosa tan universal como Dios, y Dios dista mucho de ser francés. [Alfonso Reyes, Cartilla Moral]

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UN ESCRITOR COMO CURADOR [por Mariana Sández]

v-m y dominque gonzalez-foerster en Londres, enro 2019

v-m y dominque gonzalez-foerster en Londres, enro 2019

“Lo positivo es lo que está dado. Buscar el reverso –el negativo de la foto, el fondo negro, lo contrario a lo evidente, el lado B de las cosas– es el impulso que recorre el Cabinet del catalán”. (sigue leyendo)

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MI CONTRATO COMO FLANEUR

Dior-homme-The-wandererEste fragmento de un texto de mayo 2005 en El País (Editores y flaneurs) parece anunciar la invitación que años después me llevaría a Kassel y a escribir Kassel no invita a la lógica:

He estado en Basilea este pasado fin de semana y debo decir que he ido allí no como escritor sino como flaneur. A Matthyas Jenny, el director de BuchBasel, se le ocurrió inventar la figura del flaneur para su feria del Libro y me preguntó si quería serlo yo. “Si hay editores que escriben, ¿por qué no escritores que se vuelven flaneurs?”, me dijo. Pensé que sólo era una broma, pero no. Nada más llegar a Basilea quedé aterrado cuando vi que en el programa oficial se me anunciaba como flaneur oficial de la Feria.
No me extrañaría que el invento sea pronto copiado. Pero, ¿qué clase de trabajo realiza el flaneur de una Feria de libros? El pasado sábado por la mañana vino especialmente a preguntármelo el señor Worminghaus, periodista de Mitelland Zeitung. Le expliqué que flanear en la feria era cualquier cosa menos trabajo. Le dije que el flaneur pasea, observa, fuma cigarrillos mentales, lleva un abrigo comprado en Barcelona, ríe a solas, susurra canciones napolitanas, lo mira todo, absolutamente todo, y eso es todo.
O no, eso tal vez no es todo. Porque en los próximos cuatro años -esa es la duración de mi contrato como flaneur- aspiro a ampliar mi actividad de paseante convirtiéndome también en detective, en inspector al estilo de Peter Sellers en La pantera rosa, con música de la película incluida. En próximas ediciones de la BuchBasel el flaneur tendrá algo de inquisidor y sembrará a su paso el terror de los comerciantes desalmados y sonreirá a aquellos que venden alta literatura. Y cada día se parecerá más a Robert Walser, que nació cerca de Basilea y es su flaneur preferido. Todo esto le hice saber al señor Worminghaus, que a su vez me dijo que, debido a lo muy en serio que me he tomado mi nuevo trabajo, no tardarán muchas ferias del libro en hacerse con algún flaneur y que seguramente a la larga, los flaneurs se volverán imprescindibles.

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LA TRAMA LLEGÓ POR CORREO.

Adaptación teatral de Historia abreviada portátil (Portugal, 2009)[Acerca de IMPOSTURA]

Fue Paula de Parma, que en aquellos días vivía en Italia, en la misteriosa ciudad de Bérgamo, quien, tratando de mandarme una indirecta acerca de las variadas imposturas de mi vida personal en aquella época, me envió la larga nota periodística, sacada de L’Espresso, que comentaba la aparición un libro de Sciascia (El teatro de la memoria) y que  iba a hacerme encontrar la trama de mi novela Impostura, trama basada en un hecho real, que había conmocionado a Italia en tiempos de Mussolini.

La historia italiana, la historia alucinante pero real –la que me sirvió en bandeja un tema, el primer tema serio de mi vida-, comenzaba en marzo de 1926 cuando un pordiosero fue detenido en el cementerio de Turín por robar jarrones de bronce. El indigente no sabía quién era, no tenía memoria alguna, sólo llevaba un papel encima fechado en Estambul en 1924 que no revelaba nada de su identidad y se comportó en comisaría de forma violenta, así que lo internaron en el manicomio de Collegno y, meses después, cansados de darle cobijo y comida, decidieron publicar en el dominical del Corriere della Sera su fotografía con un anuncio: “¿Quién lo conoce?” Decían de él en ese anuncio que hablaba perfectamente italiano. “Es persona culta y distinguida, de unos cuarenta y cinco años”. Ahí empezó el lío. Muchos encontraron que aquel hombre se parecía mucho al profesor Giulio Canella, escritor conservador, dado por desaparecido el 25 de diciembre de 1916 durante una de las tantas batallas de la Gran Guerra, concretamente en la de Nitzopole, cerca de Monastir, Macedonia. Su hermano fue a visitarlo a Collegno, pero no lo reconoció. Sí lo hicieron otros amigos, así que el 9 de marzo fue la propia señora Canella la que se acercó al manicomio. Se vistió con las prendas que llevaba en 1916. Vio de lejos al que podía ser su marido, se cruzaron, no pasó gran cosa. El hombre dijo que no se acordaba, pero que había sentido una emoción que “no sabría explicar”. De pronto irrumpió la mujer y exclamó: “¡Giulio, Giulio mío!” y se arrojó en sus brazos.

Los Canella eran una familia poderosa y con mucho dinero, así que el hombre salió del manicomio y se fue con su señora a Desenzano de Garda, donde habían estado de viaje de novios, y allí se esforzó por recuperar la memoria, la memoria del escritor conservador. Poco tiempo después alguien avisó a la policía que aquel huésped de Collegno era el tipógrafo turinés Mario Martino Bruneri, hijo de Carlo, casado con Rosa Negro. El enredo se complicó. Pronto empezarían los juicios. La señora Canella peleó fuerte, cada vez más convencida de haber recuperado a su hombre; la policía y la magistratura, en cambio, fueron aportando un colosal repertorio de pruebas (entre ellas, las de las huellas dactilares) que confirmaban que el amnésico era efectivamente Bruneri, sobre el que pesaban, por cierto, tres órdenes de busca y captura por robo y estafa. El fallo definitivo, tras múltiples vistas, se produjo el 17 de diciembre de 1931: el tipo desmemoriado era Bruneri.

Durante el tiempo que duró el juicio, la pugna entre las dos mujeres se convirtió en Italia en una pugna dialéctica  entre las dos Italias, la fascista y la demócrata. Antes de que se produjera el fallo jurídico definitivo, Pirandello estrenó una obra (Como tú me quieres), en la que se inclinaba por la obstinación de la mujer; la obra se llevó al cine en 1932 con el título de As You Desire Me, interpretada por Greta Garbo. Después, escribieron sobre el caso del desmemoriado de Collegno tanto Susan Sontag como Leonardo Sciascia (El teatro de la memoria es un libro formidable).

La idea de Pirandello era la de que siempre son las mujeres quienes eligen a sus hombres. Ellas deciden que un hombre es suyo, y punto. “Y basta”, que decía repetidas veces Greta Garbo en la película. Si ellas dicen que Fulano es su marido, lo es; es su marido, aunque no lo sea. Y basta. No hay nada que hacer, ellas mandan, ellas eligen, ellas luchan, ellas ríen.

Para cuando llegó la sentencia definitiva sobre el caso, el desmemoriado y la señora Canella ya se habían trasladado a vivir al Brasil y allí el desconocido de Collegno, se había dedicado a escribir sobre temas teológicos y a ser el continuador de la obra filosófica del profesor Canella, de quien había adoptado su nombre. Puede que fueran dos hombres distintos, pero tenían una sola biografía literaria, y como tal así aparece Canella en cualquier diccionario de literatura italiana contemporánea. En Brasil, el profesor embarazó a su mujer, lo que molestó enormemente al padre de la mujer –la familia era muy católica y conservadora-, que escribió una carta muy enfurecido, carta que fue contestada por el propio señor Canella, disculpándose el refinado impostor en estos términos: “¿Podían nuestros corazones ponerse límites? Cuando las aguas bajan en espantosa riada, ¿quién puede detenerlas?”.

Adapté esta historia de la vida real a la Barcelona de la postguerra y centré el relato en las peripecias del desmemoriado, pero compaginándolas con la relación entre el director del manicomio y su secretario, el doctor Vigil, un tipo muy aficionado a lo que podríamos llamar el mayordomato, un joven entusiasta de la subordinación y personaje que parece salido de una novela de Robert Walser. Era una Barcelona en la que –como ha escrito Gimferrer en referencia a aquellos años- predominaba una sensación de impostura general y en la que lo que se decía era algo en lo que no creía nadie. Era una Barcelona que era como un gran hospital en el que todos los enfermos querían cambiar de cama. Nadie parecía confiar en nadie. En la Barcelona de mi novela –una evocación de la ciudad hipócrita y gris, también polvorienta, que conocí de niño- hay un vivo y continuado tráfico de identidades, de personas que parecen dispuestas siempre a cambiar de máscara al menor descuido. El desconocido, por ejemplo, se identifica con el profesor Bruch, el hombre que los miembros de la familia Bruch dicen que es de los suyos. Barnaola, a su vez, se identifica con el desconocido. El doctor Vigil se busca también, por su cuenta, una identidad nueva.

En aquella Barcelona nadie quería ser quién era. Así es cómo la recuerdo yo en los años 50, cuando era niño. “Usted no sabe con quién está hablando”, se oía muy a menudo, y el que menos sabía quién era solía ser él mismo que precisamente decía aquello. Creo que Impostura abrió un camino que desde entonces siempre ha estado ahí en mi literatura: la pasión por ser otro, o la idea –mejor decir la voluntad- de vivir una vida diferente.

Algunos críticos, cuando salió el libro, explicaron que la novela giraba en torno al tema de la identidad, y eso me hizo pensar que tenía por fin un tema, olvidándome de que éste me había llegado de Italia por correo.

(fragmento del prólogo a En un lugar solitario)

 

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Frezee (London): MURDEROUS WRITING AN INTERVIEW WITH ENRIQUE VILA-MATAS

Carlos-Pazos_web-crop-370x280 Amy Sherlock: As an exhibition of works selected by the Spanish author opens in London, he discusses realism, ambiguity and why he doesn’t want to be a ‘curator

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SEIS OBRAS ELEGIDAS PARA ‘UNA NOVELA OBLICUA’

An ObliqueCarlos Pazos
Milonga, 1980
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Gerard Richter
I.G,  1993
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Dominique  Gonzalez-Foerster
Petite, 2001
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Dora García
La lección respiratoria, 2001
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Miquel Barceló
Un poignée de terre, 1989
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Andreas Gursky
Theben, West  1993
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UN COMISARIO EN LONDRES

V-M con Mariana Sández. Londres, 17 enero 2019

V-M con Mariana Sández. Londres, 17 enero 2019

Revista Ñ, suplemento de CLARÍN (Buenos Aires): VILA-MATAS. SEIS OBRAS PARA ESCRIBIR UNA EXPOSICIÓN

 

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NO SOY SUFICIENTEMENTE WAKEFIELD, por Giuseppe Montesano

Napoles, foto de Vila-Matas.

Napoles, foto de Vila-Matas.

Me siento expulsado del universo, como Wakefield. No hay sentimiento interior, sino solo un suceso real pequeño y terriblemente perturbador. ¡Hace frío, sin embargo! No pensé en absoluto que ser como Wakefield pudiera hacer que el cuerpo temblara tanto. En la historia de Hawthorne, por lo que creo recordar, Wakefield se va de casa por una comisión y nunca regresa, ya no vuelve a su casa ni a su vida. Pero no puedo saberlo bien, porque donde estoy no tengo un libro y no hay bibliotecas y aún menos librerías. Bajé hoy para arrojar la basura, un par de bolsas muy pesadas que me dieron una sensación de desarmonía física en la cocina donde colgaban de las sillas, una de plástico azul y la otra de color blanco transparente, y me caí de repente, sin pensar, abajo, donde están los contenedores. Había viento, un viento que me obligó a darme la vuelta, no podía decir exactamente cómo, no podía decir lo contrario, en resumen, una inversión que de repente me trajo aquí donde estoy. ¿Estoy en la puerta de hierro y vidrio de mi casa cerca de los contenedores de basura? Podría ser, pero el lugar no es reconocible porque es casi de noche, o tal vez porque el viento que sigue soplando me impide pensar correctamente. Podría ser que este lugar fuera aquel en el que viven algunos de los personajes de Beckett, pero francamente no veo a nadie como Molloy o Malone, ni me parezco a ellos, y no me parece que haya otros seres humanos en su lugar. No lo imaginé así, convirtiéndome en una especie de Wakefield. Si recuerdo bien, Wakefield todavía tenía una casa, al menos una habitación, tal vez incluso una ventana en la esquina que daba a una calle concurrida, un lugar para protegerlo de los elementos, un lugar para disfrutar de su condición de marginado, y, es más,  Wakefield también tenía, o quizás solo tenía eso y era más que suficiente, una mente en la que refugiarse en la sensación magnífica o abyecta, pero aún cómoda, de haber desaparecido. Yo no.  Me da igual si soy Wakefield, “el bandido del Universo”, como dice una traducción que recuerdo perfectamente, y también me da igual si soy   Wakefield “el marginado del Universo”, tal como propone, si no recuerdo mal, una traducción del escritor Gianni Celati. Me caliento con el fuego de estos recuerdos literarios artesanales, hechos con lo que tengo a mano, si se permite decirlo así.  Un pequeño fuego por el Wakefield que al menos soy porque, como dice Leopardi en Zibaldone,  “tutto peggiora” (todo empeora), y ahora me siento muy  feliz  de no ser capaz de comprobar si esta frase es exactamente así o es el eco de lo que dice mi amigo Luca que dice Leopardi, aunque no haya leído nunca  Zibaldone. Dios mío, ni siquiera puedo ser Wakefield porque todo empeora. Es una exclamación banal, por supuesto, pero es lógico que situaciones excepcionales puedan ser iluminadas solo por lugares comunes, ya que el misterio, según Kraus, será iluminado por su propia luz. Quedarse aquí, en este tipo de lugar muy concreto al que llegan los ruidos y las voces de la televisión, sintiendo frío y sin saber si será posible llegar a algo que se parezca a mi casa o a la expulsión definitiva de mi casa y el comienzo de la espantosa libertad que da desaparecer, no es fácil.  Sé que si me concentro puedo tener una iluminación, pero si me concentro en esta posición ridícula en la que estoy colocado ahora sólo puedo acabar teniendo temores de muerte. .. (lea la versión completa en italiano)

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