¿De qué hablaron Susan Sontag y Borges en Buenos Aires?

un-encuentro-historico-fue-en___tTYUrdZgL_1256x620__3–Susan Sontag: ¿Cree que hubiera podido ser un escritor como Emily Dickinson, que no publicó nunca durante toda su vida?

–Jorge Luis Borges: Sí, pero he cometido la imprudencia de publicar (risas)

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LA INSISTENTE

RILKE

Dice Florence Delay en La Séduction brève –ensayos sobre sus escritores del alma; Ramón Gómez de la Serna y Pepe Bergamín entre ellos– que las páginas que recordamos cuando no las estamos leyendo, las frases y observaciones de otros que regresan como los recuerdos de otros sin que lo hayamos pedido, ya no pertenecen únicamente a la literatura, pues forman parte de nuestro ser igual que nuestros cambios de humor y siempre acabamos tratando de adivinar porque se empeñan en tirarnos siempre las mismas cartas.

Todo eso que vuelve y que “insiste en cada uno de nosotros” acaba conformando una especie de “familia insistente” que a ciertos lectores, a la manera de un agente secreto de sus vidas, les va gestionando todo. Y tanto es así que llegan incluso a infiltrarse, en esa reconfortante comunidad de la “familia insistente”, fragmentos que hemos escrito nosotros mismos, como el que hará veinte años incluí en un libro sobre París y donde nombraba las que consideraba razones básicas para la desesperación. Tal como ya intuí que podía suceder, el paso del tiempo no ha alterado en lo más mínimo esa lista y las razones siguen ahí inamovibles, tirándome siempre las mismas cartas, insistiendo: la volubilidad del amor; la fragilidad de nuestro cuerpo; la abrumadora mezquindad que domina la vida social; la trágica soledad en la que, en el fondo, vivimos todos; los reveses de la amistad; la monotonía que trae aparejada la costumbre de vivir.

La pandemia de estos días encaja en el segundo apartado, el de la fragilidad de nuestro cuerpo, pero es evidente que comunica con todos los demás, incluido el apartado último, el que habla de monotonía al vivir, aunque, a decir verdad, cuando se vive como en estos días en un pronunciado riesgo de muerte, ese sentimiento de monotonía puede incluso parecernos ridículo, aunque lo más probable es que sigamos desperdiciando buena parte de nuestra vida en futilidades. ¿La causa de esa propensión a tirar tanto el tiempo y a malgastarlo encima en una gran cantidad de ocupaciones tontas, como, por ejemplo, llevar una bitácora-tostón de nuestro confinamiento? Que seguimos teniendo tendencia a ir viviendo como si tuviéramos que vivir siempre y no dispusiéramos ni de un segundo para acordarnos de que hemos de morir, una realidad que estos días, de todos modos, aflora cada vez con mayor potencia, para sorpresa mayúscula  de muchos. Ayer mismo le oía decir a un famoso de la tele que no había previsto nunca una tragedia como ésta, “tan fuerte y afectando a tanta gente”.

¿A tanta gente? ¡Pero si afecta a la totalidad de la humanidad! ¡Pero si es nada menos que la muerte, idiota! Y es precisamente sobre esa insistencia de la muerte de la que se ocupa a fondo Rilke ya desde el arranque mismo de Los cuadernos de Malte (en páginas a las que vuelve siempre mi “familia insistente”): “Así pues, ¿aquí viene a vivir la gente? Yo diría que aquí se viene a morir. He salido. He visto hospitales. He visto a un hombre que se tambaleaba y caía a tierra. La gente se ha agolpado a su alrededor y me ha ahorrado ver el resto…”

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BIEN RARO EL AMBIENTE (Thomas Zribi en Les Inrockuptibles)

01PEOR QUE EL VIRUS, LAS PERSONAS

Bien raro el ambiente. El otro día, una señora en el balcón le gritó a otra afuera: «¡Estás saliendo demasiado! ¡Si te enfermas, espero que no te traten!».
Las comisarías se están desmoronando ante las quejas de buenos ciudadanos que denuncian lo malo. Los jóvenes trotan y los viejos tienen miedo cuando se encuentran con personas. Louison, de 12 años y medio, fue horriblemente gritado por el cuidador de la residencia porque estaba jugando a la pelota solo en el patio. Ayer encontré huevos, fue genial. Los estancos dentro de un radio de un kilómetro alrededor de mi casa están cerrados, la tienda de comestibles vende cigarrillos aún más caros de lo habitual. Dos jóvenes pasan de pronto, uno usa una máscara pero comparte
su joint con el otro.
Las personas sin hogar se dicen gritando, de una acera a otra, donde hay algún  sitio para encontrar un café o una comida. Nunca había visto tantos perros. Una novia está deprimida, su novio la aburre, pero ella no se había dado cuenta antes.
No estoy seguro de que el próximo mundo sea finalmente mejor. Veremos.

Thomas Zribi
Nova Production Writer

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“Joé, qué pasada” (ToteKing en Mercurio)

Z8-jtrXQ«A Enrique me lo recomendó por primera vez mi profesor Ignacio Guijarro. Me quedé loco. Ya había leído mucho entonces pero aquello me abrió una puerta literaria más moderna, entré en su universo. Vi el juego que había ahí. Luego un colega me contó que había escuchado a Vila-Matas hablando de una canción mía que tiene una alusión a su obra. Pensé: “Joé, qué pasada”. Pasaron los años y me hice ultra fan hasta que un día me animé a escribirle un correo. Me respondió de una forma totalmente natural, sin pose alguna, sin barreras. Y ahí empezamos a escribirnos. Lo que más me sorprendió es lo verdaderamente moderno que es, da igual la edad que tenga. Lo es en sus razonamientos y hasta vistiendo. Cuando le conocí, llevaba unas Nike más guapas que las mías. Esos días estaba yo tocado con mi padre… que él apareciera y tenerle referente para los libros fue alucinante. Yo no quería agobiarle, si acaso nos mandábamos un par de mails al mes. Me escribía: “Lee a Cristian Crusat, este malagueño”. Y nunca ha fallado. Luego está su sentido del humor, sus bromas.»

(de la entrevista con Tote King en Mercurio)

 

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This book (Mac´s Problem) was a treat.

18th-c-roomThis book was a treat. At almost every level – the plot, writing, characters, pacing of the novel, and the fact that a master such as Vila-Matas has written it, only adds to its wonder. The idea of life imitating art and vice-versa has always been a personal favourite, and then to find one of the few novels whose premise is seeped in it is a thing of joy to read and contemplate about.

At the heart of this novel is Mac, who is unemployed and dependent on his wife’s earnings. Being an avid reader and beyond, he decides to maintain a diary at the age of sixty. His wife who is dyslexic thinks he is wasting his time. A chance encounter with a neighbour – a successful author of a collection of stories, Mac decides that he will improvise his neighbour’s stories, which are in turn narrated by a ventriloquist who has lost the knack of speaking in different voices. The book then takes a strange turn and only gets stranger as you go along, with art imitating life or vice-versa.

Mac’s Problem is a book that had me in from the first page. Again, it is not an easy read, but there is something to it – the concept of a diary, and then someone’s short stories, and how they become personal after a while, and the paranoia that takes over. Vila-Matas’ writing is full of literary references, and stellar prose if anything. It is also quite funny in a lot of places – I am sure that was intentional.

The book does drag and something about it being two-dimensional worked so much for me. It takes time to get to the actual plot perhaps but if you persist, you will be massively rewarded in the end. A must-read if you ask me.

[https://thehungryreader.wordpress.com/2020/03/24/macs-problem-by-enrique-vila-matas-translated-from-the-spanish-by-margaret-jull-costa-and-sophie-hughes/]

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ACERCA DE LOS ANÓNIMOS EN LA RED (Andrew O´Hagan y LA VIDA SECRETA)

 

Imagen: María Alcantarilla

Imagen: María Alcantarilla

Se confirma, según Andrew O´Hagan (LA VIDA SECRETA), que el ciudadano clásico del siglo XXI se define también por su falsedad: «Se construyen y movilizan valiosas identidades falsas y a menudo son simulacros de la verdadera identidad de sus responsables».

Gran libro LA VIDA SECRETA. Aunque si lo pensamos bien, ¿no estaba eso ya en El Quijote? Es el gran tema de la novela desde el libro de Cervantes. El tema de la apariencia y la realidad: lo que somos, lo que creemos o decimos ser y lo que ven los que nos miran, que casi nunca coincide en absoluto.

Recomendación de Vila-Matas en BABELIA el SÁBADO 20-3-20:

En cierto modo, la Red ha dado a todo el mundo los instrumentos para crear ficción. En Facebook y Twitter hay decenas ya de millones de nombres “inventados”, muchos de los cuales corresponden a gente que vive claramente una vida prestada, menos vulgar que la que tiene. De esto y de dónde quedan hoy los límites que separan lo real de lo ficticio habla La vida secreta, el tan recomendable libro del gran Andrew O’Hagan. Un ensayo en el que se nos cuentan tres “historias verdaderas”, destacando la de Julian Assange (WikiLeaks) que a los ojos de sus seguidores es un icono de la lucha por los derechos humanos, pero que, visto más de cerca, no llega ni a icono de la mediocridad.

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Y el búfer girando y girando.

62Vila-Matas en ABC domingo 21 de marzo 2020:

Le oí comentar a Millás en la radio que si algo nos había conmocionado era que   aquello que habíamos estado viendo en la televisión y tan lejano nos parecía (la epidemia china) lo teníamos de pronto entre nosotros. Es lo mismo que pensé, me dije, viendo Casa vacía del estornino, la exposición de enero de este año de Tom McCarthy en la Whitechapel de Londres. En ella, el novelista británico advertía que nuestros sistemas de control y vigilancia de masas nos parecían seguramente sólidos, pero en cualquier momento podían derrumbarse, porque tenían fallos. De hecho, el problema de vivir en el sistema en el que estábamos instalados, nos decía McCarthy, era que había errores en él que aún lo convertían todo en más terrible. Una de las imágenes más angustiosas de la muestra de la Whitechapel era ese búfer o circulito que a veces gira en nuestro ordenador y que nos da a entender que algo ahí no funciona, no conecta, lo que nos crea una ansiedad tremenda. Yo sé que mentalmente la lenta llegada del virus a nuestro país vino precedida para algunos de nosotros de una imagen parecida a la de ese búfer que giraba y giraba y que iba avisándonos de un desastre indefinido que nunca llegamos a pensar que sería un crack de todo el sistema, hasta el punto de dejarnos recluidos en  nuestras casas, con días enteros sin pisar las calles. Hasta ahí no llegábamos, pero hemos llegado. Y ahora, de cara a los meses que siguen, sólo nos queda confiar un tanto ilusamente en que suceda  lo que suele ocurrir en las situaciones extremas en las que todo está en juego y uno sigue viviendo o escribiendo como si no pasara nada.

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ABC Cultural. Sábado 21 marzo 2020 Vila-Matas, con Mac´s Problem, en la ‘longlist’ del Booker International.

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CONVIENE A LOS FELICES QUEDARSE EN CASA

Alrededores del castillo de Sigmaringen.

Alrededores del castillo de Sigmaringen.

Entre las frases latinas que adornan, con la autoridad de la lengua muerta, las salas del castillo de Sigmaringen, hay una que celebra el amor al lugar natal, el espíritu residente, arraigado en su propia morada y carente de la manía de abandonarla: “Domi manere convenit felicibus”, conviene a los felices quedarse en casa.

[El Danubio, Claudio Magris]

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Monmany acerca de Vila-Matas

15.11.12“La de Vila-Matas en su conjunto conforma una literatura autónoma, de gran originalidad, que crea su propia tradición en territorios dominados casi masivamente por el realismo. De todos modos, una literatura como la suya que despedaza muchos de los códigos conocidos abriría brechas insospechadas en cualquier literatura y lengua de la que se tratase. El suyo es un proyecto literario sumamente coherente que avanza en el tiempo con una mezcla de fuerte cohesión y dialéctica interna, libro tras libro.”

Monmany, Mercedes: “Enrique Vila-Matas: excavando en el foso de Babel”.

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LA VERDAD VA HACIA TI. [Café Perec]

ToteKing y Vila-Matas en lo alto de un hotel de Girona 158 .(Barcelona)

ToteKing y Vila-Matas en lo alto de un hotel de la calle Girona 158 .(Barcelona)

 Hemingway se asomaba a su ventana alta de la Place de la Contrescarpe de París y pensaba: no te preocupes, has escrito antes y lo harás de nuevo, todo lo que necesitas es escribir una frase verdadera, escribe la frase más sincera que puedas.

 Supe el otro día, no sin cierta sorpresa, que este autoconsejo de Hemingway que distraídamente le había yo enviado hacía un año por correo a ToteKing, le había resultado decisivo a la hora de atreverse a dar el paso de escribir su primer libro. Por lo visto, logró dar con una frase verdadera que de inmediato tomó como punto de arranque de Búnker, el libro que acaba de publicar, lo que me lleva a pensar que muchas veces puede ser providencial dar con una primera frase en la que creamos, que percibamos auténtica, que la sintamos tan “nuestra” que ni siquiera vaya a importarnos lo que de ellas opinen los demás. “Yo soy el que sabe cuando toreo bien”, decía Manolete.

Seguramente Hemingway no lo sabía, pero su autoconsejo tenía un precedente, el ejercicio propuesto, un siglo antes, por Ludwig Börne: “Durante tres días seguidos escribid, sin falsedad ni hipocresía, lo que pensáis de vosotros mismos, de vuestras mujeres, de la guerra con los turcos, del Juicio Final, de vuestros superiores; transcurridos tres días, os quedaréis pasmados de la cantidad de ocurrencias inauditas que habéis tenido. En esto consiste el arte de convertirse en tan breve periodo de tiempo en un escritor”.

Si en todo esto algo me queda claro es que, por mucho que vivamos en un universo ya poblado de textos, quien atiende a su voz interior en lugar de plegarse al vocerío siempre dispondrá de un mundo único. Así que no es recomendable reprimirse a la hora de buscar una primera frase sincera. Todo lo contrario. Por muy superpoblada que esté la aldea global del cuento, se trata tan solo de saber pensar por cuenta propia, “sin falsedad ni hipocresía”, y sin ninguna clase de temores.

Sin temores, porque frente a los múltiples enemigos del principiante siempre puede alzarse su frase auténtica, indestructible. Aunque conviene ser prudente y no olvidar que la verdad solo podrá ayudarnos a poner en marcha un libro, pero nunca a hablar en el nombre exactamente de ella, porque nuestra verdad jamás podrá ir más allá de ser el simple contenido de nuestro discurso. Puede parecer poco, pero ya es mucho. Es más, no perdamos de vista que a la larga la autenticidad tiene peligros, puede ir volviéndose retrógrada. ¿O acaso no habla Boris Johnson de los “verdaderos británicos”, o Donald Trump de los “verdaderos estadounidenses”? Es el culto de lo auténtico metamorfoseándose hacia un credo reaccionario.

¡La verdad! ¿Desde cuándo estudiamos esta palabra? Un día, en su aula del Trinity College, Wittgenstein fue acusado por un positivista del Círculo de Viena de haber abandonado la noción de verdad. “¿La verdad?”, preguntó furioso, y tomando de la pizarra una tiza respondió: “Digamos que esta tiza es el lenguaje y que la verdad va hacia ti”. El positivista no tuvo ni tiempo de esquivar la tiza que Wittgenstein acababa de arrojarle.

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ANTES DEL CONFINAMIENTO

Tote totalVila-Matas es finalista del premio Booker International con la versión en inglés de ‘Mac y su contratiempo’. Tote King, referente del hip hop en español, publica BUNKER en Blackie Books. Se encontraron el jueves 12 para una entrevista de Cristian Segura para El País.

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Algunas tardes, Billie Holiday

1490290203_259806_1490290809_noticia_normalLa memoria es mortal. Algunas tardes, Billie Holiday pone su
rosa enferma en mis oídos.
Algunas tardes me sorprendo
lejos de mí, llorando.

Antonio Gamoneda
Arden las pérdidas (2003)

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Feeling

bruma_booker2020Conoces eso que llamamos feeling cuando lees algo realmente bueno, casi inesperadamente, ya que te cruzaste con el libro por azar, y tienes muchas ganas de seguir leyendo, pero tampoco querrías continuar porque no deseas que el libro acabe. Esto es lo que me ha pasado con Mac and His Problem, de Vila-Matas

(Rachel @vmpiremoonwitch)pink_night_srgb-qpr

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BÚNKER comentado por Daniel Ruiz.

kafka-peter-mendelsund-2-576x866DANIEL RUIZ (ABC Sevilla. 8-3-20):

Conocí a ToteKing en el aeropuerto de La Coruña. Fui muy fan de Un tipo cualquiera, su segundo disco, que me sigue pareciendo hoy una obra seminal del rap español. Pero últimamente había vuelto a su música a través de mi hijo Pablo, que anda desbocado con el Freestyle. Así que, al verlo allí, esperando aburrido su avión, lo abordé con la intención de hacerme una foto con él para mandársela a mi hijo. Me impresionó comprobar que llevaba el libro Locus Solus, de Roussel. Quien haya leído a Roussel sabrá que no es precisamente un autor fácil. Yo leía un libro de Zweig, que él también conocía. Y en seguida comenzamos a charlar. Le conté que yo escribía, y él asimismo me confesó que intentaba hacerlo, porque nada menos que Vila-Matas, con quien se intercambiaba emails, le había animado a ello.

Pablo recibió la foto, y a los dos días yo recibí un correo de Tote. Ahí empezamos a intercambiarnos emails, fundamentalmente sobre literatura, sobre la pasión de leer y sobre el milagro de escribir. Este miércoles, por fin, salió a la calle el libro en el que venía trabajando desde hacía dos años. Se llama Búnker. Y es tan honesto, sencillo y puro como sus canciones. En el libro, por cierto, habla extensamente sobre Sevilla. Pero de una Sevilla alejada del incienso y los besamanos: la Sevilla de los niños de barrio sin apellido que pasan las tardes comiendo pipas en bancos públicos y jugando al básquet. Ahora que, con la Cuaresma, muchos airean con exaltación sus carnets de sevillanía, no está de más recordar que pocos artistas han llevado el nombre de Sevilla tan lejos como ToteKing. Sin él, el rap español no se entendería. Iré más allá: si hoy somos una ciudad un poco más moderna que hace dos décadas (sólo un poco), parte de la culpa la tienen sus canciones.

 

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2020 International Booker prize longlist.

Morfina

Red Dog by Willem Anker, translated by Michiel Heyns from Afrikaans (Pushkin Press)

The Enlightenment of the Greengage Tree by Shokoofeh Azar, translated by Anonymous from Farsi (Europa Editions)

The Adventures of China Iron by Gabriela Cabezón Cámara, translated by Iona Macintyre and Fiona Mackintosh from Spanish (Charco Press)

The Other Name: Septology I-II by Jon Fosse, translated by Damion Searls from Norwegian (Fitzcarraldo Editions)

The Eighth Life by Nino Haratischvili, translated by Charlotte Collins and Ruth Martin from German (Scribe UK)

Serotonin by Michel Houellebecq, translated by Shaun Whiteside from French (William Heinemann)

Tyll by Daniel Kehlmann, translated by Ross Benjamin from German (Quercus)

Hurricane Season by Fernanda Melchor, translated by Sophie Hughes from Spanish (Fitzcarraldo Editions)

The Memory Police by Yōko Ogowa, translated by Stephen Snyder from Japanese (Harvill Secker)

Faces on the Tip of My Tongue by Emmanuelle Pagano, translated by Sophie Lewis and Jennifer Higgins from French (Peirene Press)

Little Eyes by Samanta Schweblin, translated by Megan McDowell from Spanish (Oneworld)

The Discomfort of Evening by Marieke Lucas Rijneveld, translated by Michele Hutchison from Dutch (Faber & Faber)

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Mac and His Problem by Enrique Vila-Matas, translated by Margaret Jull Costa and Sophie Hughes from Spanish (Harvill Secker)

 

 

 

 

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‘MAC Y SU CONTRATIEMPO’ EN EL INTERNATIONAL BOOKER PRIZE.

ErichVonStroheim_inthe_GreatGabboEL CORREO VASCO   7-3-20:

«El International Booker Prize, nombre con el que se conoce desde este año al anterior Man Booker International Prize, es un prestigioso premio literario británico que se concede a la mejor obra traducida al inglés. El premio, de 50.000 libras, se reparte entre el autor y el traductor. Nueva de los trece semifinalistas este año han han sido publicados por editoriales independientes no sujetas a los grandes grupos editoriales. Entre los nominados en la long list de trece candidatos seleccionados de los 124 iniciales, se encuentran cuatro obras originalmente escritas en español: Mac y su contratiempo, de Enrique Vila-Matas; Kentukis, de la argentina Samanta Schweblin; Las aventuras de la China Iron, de la argentina Gabriela Cabezón; Temporada de huracanes, de la mexicana María Fernanda Melchor»

el correo vasco

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La esquina Steiner [café Perec]

1583153001_386456_1583153188_noticia_normal_recorte1Decidí a medianoche apostarme en una esquina del barrio y, de entre lo que alcanzara a ver allí a lo largo de cinco minutos exactos, ni uno más y ni uno menos, elegir lo más insignificante, o lo contrario. ¿Experimento oulipiano? ¿Homenaje al Perec de la Place Saint-Sulpice? Tal vez solo un intento de centrar mi atención en una esquina sin nombre y sin historia. Estuve plantado en ella más de cuatro minutos sin que ocurriera nada y, por no pasar, no pasó por allí ni un ser humano, hasta que en los últimos segundos dobló la esquina un tipo de mediana estatura, con sombrero y gabardina, que de pronto se detuvo para atarse los cordones de su zapato izquierdo.

Retuve la imagen del desatado zapato y, mientras regresaba a casa, no podía dejar de pensar en la mañana de verano en la que Ernst Jünger, siendo un niño, despertó con unas ganas inmensas de ir al bosque. Era muy temprano, aún no habían traído el pan y el silencio reinaba en toda la casa paterna. No había inconvenientes para escapar. Pero tenía un problema: aunque sabía ponerse las botas, no sabía hacer la lazada. “Pero querer es poder y todavía me acuerdo de la alegría que me entró cuando logré hacer la maniobra”, explicaba el longevo Jünger en Bilbao cien años después, orgulloso de no haberse contentado aquel día con hacer un nudo y haber preferido la lazada, algo que más adelante le había llevado a comprender que para escribir había que saber trenzar lazadas.

Lo que son las cosas: a Giorgio Manganelli, en cambio, ser un inepto para las lazadas le llevó directo a la escritura. ¡Manganelli! Me divertí una barbaridad el año pasado con él y con su restrictivo ejercicio o brevísima Vida de Samuel Johnson, publicada por Gatopardo. Fue un narrador de genio, hoy un tanto olvidado, quizás porque pertenece a la época en la que todavía se valoraba en el arte lo verdaderamente difícil, el libro excelente detrás del que había un intenso trabajo.

Para Manganelli fue decisiva su incapacidad para anudarse los zapatos: “No sabía atármelos. Ahora bien: no solo no es imposible, sino del todo razonable, suponer que en aquel entonces nació lo que por pura diversión podría llamar la vocación del escritor […] ¿No sé atarme los cordones de los zapatos? Bien, escribiré libros”.

Jünger y Manganelli y la sombra de la medianoche me transportaron hasta George Steiner y la reveladora frase que cerró la “entrevista póstuma” que le hiciera su amigo Nuccio Ordine: “Uno de los logros más bellos de mi existencia fue cuando conseguí atarme los zapatos por primera vez con la mano impedida”. Creo que con esas palabras Steiner elevó a la máxima potencia la máxima de Spinoza que, a modo de consigna, su padre le había repetido en la infancia tantas veces: “Todo lo excelso es tan difícil como raro”. Frase que, por lo demás, me recuerda siempre a esa explosión de alegría que Steiner decía que solo se puede alcanzar cuando no te lo han puesto nada fácil, pero has vencido un buen número de dificultades: “Porque entonces, cuando llega el éxito, este es una risotada de alegría”.

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EL PASEO de Robert Walser en BERLIN – BITÁCORA de MARC CAELLAS

Robert Walser (Esteban Feune de Colombi) pregunta en la librería Bartleby & Co de Berlín cuál es el libro más vendido.

Robert Walser (Esteban Feune de Colombi) pregunta en la librería Bartleby & Co de Berlín cuál es el libro más vendido.

[MARC CAELLAS Domingo 1 de marzo 2020]:  Decidimos empezar delante de un supermercado, el Bolu, en previsión de que el frío hiciera incómodo estar de pie en la calle un rato mientras esperábamos a Robert llegar, y tuviéramos la alternativa de entrar dentro del local y esperarlo calentitos y atentos y receptivos para cuando empezara a saludarnos uno a uno, mirada fija, ingenua y sincera, a los ojos, establecida desde el minuto uno la relación unipersonal con cada espectador. Que quede claro que los espectadores no forman parte de una asamblea sino que son personas, individuos que se relacionan directamente con el personaje y con el escenario que se enmarca allá donde pone la mirada él. Tras esta escena inicial asistimos al estrépito que emanaba de la bocina de un coche de bomberos y cruzamos la calle. Giramos a la derecha y nos adentramos a la plaza Hohenstaufenplatz para encontrarnos inmediatamente con unos señores mayores polacos jugando a la petanca. Dobra, dobra. Nos detuvimos a observar como lanzaban las bolas, dos cada uno. Dobra, dobra. Tras el segundo lanzamiento salían corriendo tras la bola como conejos enfebrecidos. Dobra, dobra. Me di cuenta entonces de la belleza de las plazas y parques berlineses, donde se evita al máximo delimitar las zonas para cada actividad ¡No hace falta construir pistas de petanca! Es mucho más lindo ver a los jugadores adaptarse, como siempre se ha hecho, a la rugosidad del suelo. No necesitas montar el Camp Nou de la petanca en cada plaza. Robert divisó una librería, la Bartleby&Co ni más ni menos, y hacia allá encaminó sus pasos. Al requerimiento walseriano sobre cuál era el libro más leído y ponderado del año, la joven librera respondió sacando de la estantería un ejemplar de Porno para mujeres, de Erika Lust, una respuesta muy berlinesa. Por algo acá se inventó el festival Xplore, que es una suerte de Sónar del sexo en todas sus múltiples variantes. Otra vez en la plaza Robert divisó a un turco que lo miraba de lejos, bajo un árbol, al lado de su bien surtida bicicleta. Fueron unos segundos de tensión, casi de spagetti western germano, género aún no inventado pero, visto lo de hoy, con posibilidades. Todo acabó con un leve saludo sombreril y a seguir la ruta hasta el Zaza café, repleto a esta hora de madres, dilentantes o madres diletantes, y hasta de un grupo de brasileños muy atentos a lo que Robert le tenía que decir a esta supuesta ex actriz que se encuentra cada tarde que pasea en Berlín en la misma mesa del mismo bar. No diremos nada del WOMA, la Window of the Modern Art, porque preferimos destacar al gato que se exhibía como la obra arte de es, tan aristocráticamente distante como solo un gato berlinés puede aparentar ser a las 5 de la tarde de un viernes tan poco invernal como éste. Al llegar a la esquina por poco no colisionamos con un rebaño de ovejas de raza turista que avanzaban en pelotón tras un pastor poco memorable. A media cuadra un perro bien peludo llamó nuestra atención, una leve distracción antes de entrar a un sórdido casino en el que cinco tragaperras ocupaban un considerable espacio ludópata decorado con un estilo de difícil encaje en alguna de las corrientes estéticas que se han sucedido en esta ciudad a lo largo de los siglos. Un jugador jugaba a dos máquinas a la vez bajo el ojo avizor de una muy seria Frau que, protegida tras un cristal a prueba de escupitajos, observaba atónita el devenir de nuestro grupo. Cruzamos la avenida y, tras comprobar el estado del calzado de cada uno de los paseantes, nos dirigimos a la galería SOMOS, situada en un primer piso con vistas. Una muestra incomprensible de un artista japonés no dejó huella en nuestra alma, al contrario que la voz de la joven Sara, la futura gran cantante en persona de Barcelona, Berlín o Sabadell. Consiguió callar a un ruidoso grupo de españoles y los puso a todos a seguir el ritmo chascando los dedos. Con gran pesar, por abandonar a la cantante, seguimos paseando y atravesamos el mercado turco para desembocar en un entrañable puente encima del río donde Robert aprovechó para tomarse una foto en el Photomatón. Luego lo habitual, una peluquería con un cartel horroroso, un parque interior silencioso y la visita a un instituto monetario para hacer esas preguntas que sólo se hacen en un susurro. La casita preciosa seguía en su sitio, a pocos metros de la sucia y desordenada galería comercial turca donde terminó este primer paseo berlinés.

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‘Mac y su contratiempo’ [MAC & HIS PROBLEM] en la final del BOOKER PRIZE 2020.

ERxn6O8XkAAc9WP27 feb (Reuters) – El escritor español Enrique Vila-Matas se convirtió el lunes en uno de los 13 finalistas del International Booker Prize 2020, señaló en su web el jueves el prestigioso premio literario. El autor catalán de “Bartleby y compañía” integra la llamada lista larga (long list), en la que también figuran este año el escritor francés, Michel Houllebecq, las escritoras argentinas, Gabriela Cabezón Cámara y Samanta Schweblin, y la mexicana Fernanda Melchor.El ganador del premio se dará a conocer el 19 de mayo. Cada año un panel de jueces entrega el premio al mejor libro traducido al inglés, donde el ganador recibe 50.000 libras. La lista corta (short list) del Booker se dará a conocer el 2 de abril en un evento en Londres, antes de dar a conocer al ganador.

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EL PASEO de ROBERT WALSER en Berlín (Colabora la librería Bartleby and Co)

84724803_2864803646910076_4777114285924941824_oEL PASEO DE ROBERT WALSER es una obra de teatro site-especific, caminada, donde un grupo de no más de 15 espectadores se encuentran con Robert Walser y lo siguen durante una hora y media, en aparente anarquía, por un barrio en cuestión. Durante el camino se producen encuentros, azarosos o no, teatrales o no, improvisados o no, con un comerciante, una actriz retirada, un librero, una cantante y/o con una empleada pública.

Un proyecto de Marc Caellas y Esteban Faune de Colombí.

Dos únicas presentaciones en BERLIN
Viernes 28 y sábado 29 de febrero a las 4 pm
Inscripciones en robertwalser2012@gmail.com
Con la colaboración de la librería Bartleby & Co.
Entrada-Colaboración: 10 euros

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BOLAÑO par VILA-MATAS (Le Monde-Livres. 20.2.20)

-O-trYJ_« Le secret d’ennuyer est celui de tout dire », écrivait Voltaire. Ce n’était pas, semble-t-il, ce que pensait le jeune Kafka lorsque, dans Description d’un combat, il exigea que tout, absolument tout lui fût raconté ( « Incontinent je lui criai : – Sortez-les donc vos histoires ! J’en ai assez de vos réticences ! Dites-moi tout de A à Z ! Je veux tout savoir, tout ; j’en brûle d’envie ! »).

Entre Voltaire et Kafka, on devine un arc dans lequel s’encastrent à la perfection les cinq tendances essentielles de la prose romanesque de notre temps : celle de ceux qui n’ont rien à raconter, celle de ceux qui délibérément ne racontent rien, celle de ceux qui ne racontent pas tout, celle de ceux qui espèrent que Dieu se décidera un jour à tout raconter, et celle de ceux, enfin, qui ont succombé au pouvoir de la technologie, laquelle semble tout enregistrer et rendre superflu jusqu’au si ancien métier d’écrivain.

Il faudrait situer le Chilien Roberto Bolaño quelque part dans le quatrième groupe. Non parce qu’il aurait été tenté, à un moment donné, de rivaliser avec n’importe quel substitut de Dieu, mais parce qu’avec 2666, dans la dernière étape de sa trajectoire littéraire, il chercha le « roman total », une tentative de tout embrasser qui fut interrompue, au cours de l’été 2003, par la mort, cette célèbre spécialiste de la destruction de tout, à commencer par l’idée d’atteindre le fascinant ensemble qui excitait tant Kafka.

La grande réussite de ce volume – le premier des six tomes qui composeront les fascinantes Œuvres complètes de Bolaño – repose sans doute sur l’audacieuse, et tout compte fait puissante revendication du rôle absolument capital que joua la poésie dans la vie et les livres de l’écrivain chilien. Avoir situé au premier plan le poète au détriment du romancier montre combien ses nouveaux éditeurs, brillants continuateurs de l’admirable travail mené à terme pendant ces deux dernières décennies par Christian et Dominique Bourgois, ses introducteurs en France, ont été inspirés.

Perçu dans tous les pays de l’orbite nord-américaine – d’une façon y compris obsessionnelle – comme un raconteur, Bolaño fut en réalité jusqu’au bout des ongles un poète et c’est pourquoi ce n’est nullement un hasard si les principaux personnages de ses romans sont aussi des poètes. Je le revois riant au bord de la mer à Blanes, toujours conscient qu’il devait apprendre à évoluer à « la vitesse nécessaire de celui qui ne veut pas survivre » et conscient également – il revient plusieurs fois à cette image bouleversante dans L’Université inconnue – que « la mort est une automobile avec deux ou trois amis lointains ». Ce sont des phrases énigmatiques – on ne finit jamais de bien comprendre Bolaño, et peut-être est-ce le meilleur éloge que l’on puisse faire de son écriture – qu’il aurait pu parfaitement mettre dans la bouche de James Dean, mais que finalement prononça un poète inventé répondant au nom de Benno von Archimboldi (pseudonyme d’Hans Reiter), l’un des personnages les plus charismatiques de Bolaño, un type qui, comme son créateur, pensait que toute la poésie était et pouvait être contenue dans un roman et que la meilleure preuve en était que la plus grande poésie du siècle dernier avait pris une forme romanesque. « L’Ulysse de Joyce contient La Terre vaine d’Eliot et, par ailleurs, lui est supérieur, dit-il dans une interview en 2002, l’année où il autorisa la réédition de l’une de ses premières œuvres, Anvers, livre prodigieux qui s’est enrichi au fil du temps et qui a le charme d’être comme un scénario d’avant-garde pour un recueil de poèmes, bien qu’il ait préféré le présenter comme « le seul roman dont je n’ai pas honte, peut-être parce qu’il continue d’être inintelligible ».

Comment expliquer l’éclat qu’avaient à ses yeux les romans inintelligibles ou du moins pas complètement compréhensibles ? Il lui semblait en général – et ce phénomène, selon moi, persiste aujourd’hui – que la plupart des romans bénéficiaint des faveurs des lecteurs espagnols devaient leur succès, moins aux histoires racontées, qu’à leur compréhension aisée. Cette affirmation fait surgir cette interrogation spontanée : n’était-il pas en train de dire qu’il y avait un autre genre de romans, ceux qui spéculaient à fond sur l’imagination, les oeuvres inintelligibles, beaucoup plus proche de l’art véritable ?

Il n’y a pas très longtemps, le jeune poète (et prosateur) chilien Alejandro Zambra, se posant une question de ce genre, en déduisit qu’un roman comme 2666 est un grand roman parce qu’on n’y comprend presque rien même si dans ses mille pages et plus persiste une illusion de connaissance, une imminence, c’est-à-dire cette « révélation qui ne se produit pas » et dont Borges disait qu’elle était l’art, précisément. Ajoutons que cette « sensation d’imminence » – «nous existons dans un circuit d’attente au sujet de la vérité », aurait dit Kafka selon certains– nous donne une piste très précieuse. Elle nous permet de deviner la raison pour laquelle John Ashbery répétait avec insistance qu’il était impossible d’être à la fois un bon artiste et un artiste capable d’expliquer intelligemment son travail.

Comme j’écris un peu sous le coup de l’émotion, je dois dire avant d’oublier qu’une autre des grandes réussites de ce premier tome des Œuvres complètes tient à la décision judicieuse de mêler, de façon la plus apparemment anarchique, les premiers textes de Bolano et ses inédits les plus insolites, avec d’autres dispositifs littéraires, comme Anvers, eux mêmes rapprochés de chefs-d’œuvre tels que Prose de l´automne a Gérone ou Etoile distante, qui sont à mes yeux, les deux perles de la couronne bolañesque.

il s´agit d´une réussite majeure, parce que le mélange laisse voir pour la première fois, indépendamment de la date à laquelle les textes ont été écrits, la surprenante grande «cohérence intime» qui les unit. Et parce qu’en plus, en poussant le lecteur à se rebeller contre l’ordre chronologique, elle l´obligue à lire d’une façon que nous pourrions  qualifier de subvertie, un type de lecture qui aurait surement fasciné Bolaño

[Traduit de l’espagnol par André Gabastou]

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UNA LITERATURA PROPIA [Carlos M. Sotomayor aborda ‘Esta bruma insensata’]

pierre huyghe en MalbaCARLOS M. SOTOMAYOR. [diario LA MULA, Perú] Confesió mi debilidad por las novelas que tienen algún personaje escritor y que de alguna manera ahondan en el trabajo literario. En ese sentido, el español Enrique Vila Matas es, sin duda, un autor al que sigo de manera atenta y entusiasta. Desde la primera vez que lo leí, hace un buen puñado de años, siguiendo la recomendación de algún amigo (podría ser Iván Thays, podría ser Lucho Zúñiga: la memoria se vuelve un tanto brumosa a veces).

Mi primera aproximación a la obra de Vila Matas se dio con El mal de Montano –novela con la que ganó el Premio Herralde 2002–, una novela no solo con personajes escritores, sino que reflexiona sobre la escritura y lo que el narrador llama “el mal de Montano”, es decir, estar enfermo de literatura. Terminé las últimas páginas del libro no solo convencido de mi propio diagnóstico sino que descubrí cierta filiación con la estética propuesta por este escritor catalán de sombrero y abrigo largo. Evidentemente, vendrían otros tantos libros de su autoría.

Esta bruma insensata  (Seix Barral, 2019), la más reciente novela de Vila Matas, cayó no hace mucho en mi mesa de noche, y en pocos días ya me encontraba, absorto, en medio de sus brumosas y cautivantes páginas. La novela nos presenta a dos personajes, dos hermanos: Simon y Rainer Schneider. Por lo que sabemos rápidamente, al leer las primeras páginas, Simon se dedica a ser un “hokusai”: a buenas cuentas, alguien que recopila citas y se las da a los escritores que lo contratan para ese fin. Uno de esos escritores, quizás su cliente más importante, es precisamente su hermano, convertido en un autor exitoso y al mismo tiempo de culto, en el sentido de moverse bajo el enigma del ocultamiento (al estilo de autores como Pynchon) y que se hace llamar Gran Bros.

Simon, quien es el narrador de la novela, vive en su ciudad, Cadaqués (en una casa, al borde de un acantilado, a las afueras de la ciudad), mientras que su hermano, Gran Bros, reside en Nueva York, donde ha edificado una obra exitosa tanto en lectores como en críticos. No se han visto en años y los une apenas la relación laboral en la que, vía mail, su hermano le pasa las citas de autores que requiere para “engordar” sus novelas. Lo interesante del asunto es que Simón no solo le envía aquellas citas, sino que le sugiere por dónde y cómo debería enfocar la novela. Lo que finalmente sucede, a pesar de la parquedad con la que Bros responde los correos de su hermano. Más adelante nos enteraremos gracias a quien las acertadas sugerencias de Simon llegan a plasmarse (spoiler a raya).

La novela se va construyendo en gran medida a partir de las comunicaciones que entabla Simon con su hermano y las reflexiones que realiza en torno a la escritura (recordemos que una de las marcas de Vila Matas es la presencia de elementos ensayísticos, por decirlo de alguna manera, dentro de sus ficciones. La trama nos conduce a un encuentro final entre ambos hermanos, propiciado por Bros. ¿Por qué? ¿Qué sucederá en aquel encuentro en Barcelona? Lo descubrirán cuando lean la novela. Lo que sí puedo decirles es que, justamente hablando de la ficción, existe un diálogo entre los hermanos que llamó mi atención porque tiene relación con una discusión reciente respecto a la llamada “autoficción”. Bros le dice que la no ficción está “dejando obsoletos los modos tradicionales de creación”. A lo que Simon retruca, entres otras cosas (lo piensa como una “imbecilidad”), que “cualquier versión narrativa de una historia real era siempre una forma de ficción. Desde el momento en que ordenaba el mundo con palabras, se modificaba la naturaleza del mundo…” (p. 252).

Según mi parecer, y en esto coindicen varios críticos, Vila Matas ha logrado construir un estilo, un universo particular, una literatura propia. A pesar, claro, que en cada libro busque no repetirse. Y, por suerte, el autor tiene un gran tramo de vida por delante para seguir sorprendiéndonos con nuevos libros, nuevas exploraciones. Novelas como Esta bruma insensata estimulan a seguir leyéndolo, a futuro /y también, claro, como en mi caso, a segur buscando algunos pendientes dentro de su ya amplia obra literaria. Es el mal de Montano, y uno no puede parar. No quiere parar.

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EN PATRÓN DE ESPERA [Café Perec]

1581941360_586404_1581942445_noticia_normal_recorte1Paseando por la Diagonal de Barcelona veo en la puerta de un local en obras un cartel que anuncia “inminentes grandes cambios”. Algunos viven, me digo, de un modo parecido a como escuchan la radio: esperando la siguiente canción, la canción que vaya a cambiarles un poco, si no la vida, al menos la mañana. Y me siento incluso cómplice de quien haya escrito aquel cartel, quizás porque estoy habituado a vivir con una cierta “sensación de inminencia”, siempre a la espera de un instante epifánico, o de un movimiento político providencial, o de que Trump lea a Galdós o, en fin, de que suceda cualquier cosa y lo de siempre no vuelva a parecerse a lo de siempre.

Si resistí tantos años como “esperador” fue porque nunca perdí de vista la famosa conclusión de Kafka: “la espera es la condición esencial del ser humano”. Y por eso ayer me desconcertó tanto saber que la reconfortante frase admitía otra traducción, o versión: “Existimos en un patrón de espera en torno a la verdad”. Tom McCarthy decía haberla encontrado en un libro de Laurence Rickels, aunque cabía la posibilidad, añadía, de que Rickels la hubiera imaginado, “lo cual aún sería mejor, por no decir que perfecto”.

Fuera como fuese, obviamente era chocante que Kafka hubiera hablado de un “patrón de espera” (Holding Pattern) cuando la expresión pertenece a nuestra era, la del transporte aéreo en masa. El Holding Pattern, llamado también “vuelo en circuito de espera” viene siendo, como es sabido, una maniobra que mantiene al avión en una ruta auxiliar mientras aguarda instrucciones para su aproximación a tierra. Vista así, la frase de Kafka estaría diciéndonos que la verdad se encontraría en la pista de aterrizaje, el hogar al que se nos convoca, pero donde nunca estamos, pues en realidad vivimos en el patrón de espera.

¿No será Europa, con sus vientos populistas cada vez más supremacistas y  regresivos, ese circuito recurrente? Ya no sabemos cuánto tiempo llevamos embarcados en un patrón de espera que nos ha llevado al estancamiento y a no poder apenas ya ni pensar, a movernos como muertos, agarrados a una miserable “sensación de inminencia”, a la espera siempre de que algo, por leve que sea, modifique nuestro horizonte de catástrofe. Vivimos esperando pequeños cambios, pues lo que hay –nada sucede que no sea parecido a lo de siempre y no sabemos ya cuanto tiempo llevamos sin que suceda nada– ya no hay quien lo soporte. Pero al mismo tiempo tememos que con los leves cambios aun podamos ir a peor, porque a fin de cuentas la descripción de Primo Levi de su aterrizaje en la verdad, es decir, en el “hogar” de Auschwitz, se ajusta cada vez más peligrosamente a la de nuestro más íntimo circuito de espera: “Esto es el infierno. Una sala grande y vacía y nosotros cansados teniendo que estar en pie, y hay un grifo que gotea y el agua no se puede beber, y esperamos algo realmente terrible y no sucede nada y sigue sin suceder nada. ¿En qué podemos pensar ahí? No se puede pensar ya; es como estar muertos. Algunos se sientan en el suelo. El tiempo transcurre gota a gota»

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Contra la televisión, contra la vanidad, contra el clero, con abundantes referencias literarias [Toteking, quién es]

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