Página de EL VIENTO LIGERO EN PARMA en la web:
Y un articulo reciente de Francesc Bon en Un libro al día.
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Y un articulo reciente de Francesc Bon en Un libro al día.
[Reseña de Marienbad elettrico —————-recién publicado en Milano. ]
Nessuno come Enrique Vila-Matas ha saputo raccontare il ritrarsi degli scrittori, il loro dire “no grazie” alla scrittura. Nessuno come lui ha saputo mettere in scena l’esercito pacifico dei Bartleby, la schiera di quei romanzieri cioè – da Rimbaud a Walser a Bazlen – che dietro di sé hanno lasciato soltanto la linea argentea delle parole già scritte, come lumache di cui resta, al mattino, soltanto un arabesco filiforme sull’asfalto: è il disegno misterioso della loro assenza, la bellezza luminosa del loro congedo. [+]
…Pensaba que en las novelas por venir no sería necesario dejar la aldea y salir al campo abierto porque la acción se difuminaría en favor del pensamiento. Con una confianza ingenua en la evolución de la exigencia de los lectores del nuevo siglo, creía que en el indescifrable futuro la novela de formato decimonónico –que se había cobrado ya sus mejores piezas– iría cediendo su lugar a los ensayos narrativos, o a las narraciones ensayísticas, y quizás incluso cedería el paso a una prosa brumosa y compacta, estilo Sebald (es decir, muy en el modo en que Nietzsche hacía de la vida, literatura), o estilo Sergio Pitol, el de El mago de Viena, con ese tipo de prosa compacta en la que el autor disolvía las fronteras entre los géneros, haciendo que desaparecieran los índices y los textos consistieran en fragmentos unidos por una estructura de unidad perfecta; una prosa a cuerpo descubierto, la prosa del nuevo siglo… (El futuro)
¿Qué nos sucede por tener literatura? [Maurice Blanchot]

No me había preguntado nunca qué había sido de la biblioteca personal de Borges –que otros llaman Biblioteca de Babel– hasta que hace dos años un amigo barcelonés, que no tiene relación alguna con la literatura pero le gusta aventurarse en territorios ajenos (cuando va a París se instala en el cuartucho de hotel de Jean Seberg y Jean-Paul Belmondo en À bout de souffle), me envió por whatsapp unas desconcertantes fotos que se había hecho en Buenos Aires con María Kodama y con la biblioteca personal de Borges al fondo. ¿Cómo había llegado hasta Babel? Pidiendo hora, me respondió. (sigue leyendo)
La gran biografía de Joan Miro, de Josep Massot en Galaxia Gutenberg. Diego Medrano en ‘El Imparcial’: “Se destripa al niño eterno, al campesino huraño encerrado en su taller, al demiurgo de gestos y onomatopeyas «.
Kafka describió el nucleo del problema. (+++)
BABELIA. MAYO 18. ¿Cómo no va a tener influencia el mayo del 68 en las artes y las letras si fue, entre otras cosas, la puesta en escena grandilocuente de una nueva clase, de la juventud ilustrada, de la clase artista? (****)
Una noche de 1975, en compañía de una amiga, cenamos con Philippe Garrel en Barcelona, adonde había él acudido para presentar su film La cicatriz interior. Fue la única vez en mi vida que le he visto. Llegó vestido de riguroso negro, de los pies a la cabeza, y durante la cena me impresionó que tuviera tan fuerte conciencia de ser un artista. Ya en la madrugada, subimos a lo alto del Walden 7, donde allí el impresionado fue él. La hermosa vista nocturna que divisamos le hizo hablar de fracaso y suicidio, y sus palabras dejaron en mí una estela de profundo misterio. (+sigue leyendo)

A la izquierda, Raúl Escari. Buenos Aires 1966.
«Comprendiendo de golpe que, en el fondo, toda mi vida, sin ser del todo consciente de ello, había estado intentando reconstruir un discurso desarticulado (el discurso original, perdido en la noche de los tiempos), me dormí y entré en un sueño muy intenso por el que avanzaban, con pasos muy rápidos, dos amigos, Sergio Pitol y Raúl Escari. Marchaban eléctricos los dos por los callejones de un viejo núcleo urbano, posiblemente europeo. La lluvia, en cambio, me pareció que caía con la extraña lentitud y con el mismo aspecto tóxico con la que cae en la capital de México. Entraron en un aula de estudios y Sergio comenzó a escribir signos que yo nunca había visto, los escribía con gran velocidad en una pizarra de un color verde extraordinariamente potente. La pizarra se transformó en una puerta encajada en un arco ojival árabe, una puerta de un verde aún más potente y sobre la que Pitol inscribía, ralentizando el ritmo de su mano, la poesía de un álgebra desconocida: fórmulas y misteriosos mensajes de aire cabalístico, judío, aunque quizás el aire fuera sólo musulmán, musulmán de la China, o simplemente italiano, de los tiempos de Petrarca; poesía de un álgebra extraña, sin patria, que me remitía al centro del misterio del mundo, de un mundo que parecía lleno de mensajes de algún código secreto. (fragmento de KASSEL NO INVITA A LA LÓGICA)
FRANCISCO H. GONZALEZ . Jarreaba en Santiago de Compostela y a la altura de la Plaza Cervantes, donde el escritor tiene un busto que parece para disfrute de gigantes, sin paraguas y a fin de evitar coger una buena chupa entré en la librería Couceiro. Enseguida captó mi atención en la isleta de novedades un libro de portada amarilla. Desconocía que Vila-Matas publicaba algo nuevo (acabó de imprimirse el 8 de marzo), y que lo hacía en Círculo de Tiza, editorial que hace poco me brindó un libro fantástico: Nuevas lecturas compulsivas de Félix de Azúa. Compré el de Vila-Matas y de paso uno de Cunqueiro y otro de Bordewijk y dejando de lado (momentáneamente) La saga/fuga de J. B de Torrente Ballester me veo leyendo estos jugosos ensayos de Vila-Matas donde uno encuentra lo que busca. Si la mayoría nos movemos por estos andurriales librescos con las luces cortas, Vila-Matas va con las largas y ve más lejos y mejor y de paso nos ilumina zonas que para nosotros seguirían siendo oscuridad o puntos ciegos, sin sustraerse tampoco el autor al humor como queda bien reflejado en el ensayo El Día del Hueso.
Enrique Vila-Matas, siempre me ha parecido un escritor incluyente, generoso, muy dado a recomendar a escritores contemporáneos, incluso a autores más jóvenes que él, lo cual es práctica muy poco común en autores consagrados.
Además, este libro se erige a su vez en una casa de citas, ajenas, pues ya sabemos que Vila-Matas gusta de esas citas para confeccionar sus artículos, citas que por otra parte siempre resultan atinadas y provechosas, como estas palabras de Juan Marsé «solo sigo interesado en narraciones que construyan ficciones coherentes que transmitan vida y realidad y cuya única verdad sea la que se cree el lector» o estas otras de Peter Stamm, «La literatura libera el lenguaje, y la polémica abusa de él, lo daña«.
Si alguien me preguntara qué leer, directamente les encaminaría a la web de Vila-Matas, a sus artículos, pues ese es para mí el mejor programa para fomentar la lectura, dado que en esa web y en libros como el presente, que agrupan 140 ensayos divididos en capítulos que versan sobre la escritura, la lectura, la mirada o la idea, encontraremos hallazgos luminosos, algunos ya leídos con anterioridad como ese primer lector de Conrad, anécdota que figuraba en El viento ligero en Parma, o las páginas dedicadas a Bolaño en Un plato fuerte de la China destruida, en donde Vila-Matas agradece a Bolaño tener ahí siempre su mirada omnipotente a la hora de escribir, lo que le lleva a no bajar la guardia, a exigirse siempre, a arder ante el papel en blanco, a estar a la altura que Bolaño le hubiera exigido (y entre esa pugna entre escribir y vivir, me gusta lo que dice EVM: debo vivir para seguir escribiendo o esa tristeza de la vida a la que algunos llaman escritura o escribir sin esperar nada fuera, nada más allá del vivir, como hacía Bolaño, aquel calígrafo del sueño, dice EVM) o esa poética del fracaso que tan fruitiva le resulta al autor, lo que explica que Beckett tenga en este libro un lugar destacado, junto a otros autores como Kafka, Saer, Arlt, Joyce, Ge Fei, Di Benedetto, Melville, Perec, Felisberto, Bove, Simon Leys, Ribeyro, Duchamp, Renard (habla EVM de su Diario, y sí, es una maravilla) o Walser. Interesante lo que dice EVM sobre el arte termita y las obras que sugiere. Entre ellas, El mal del ímpetu de Goncharov. Jugoso me resulta también lo que nos cuenta EVM sobre Bufalino, escritor que animado por Sciascia, decide que sus escritos vean la luz, para luego, tras comprobar el funcionamiento del engranaje editorial -aquí tolva- decide dejar de publicar, retirarse de la circulación, tras pasar del entusiasmo inicial de ver publicado sus escritos, a la postrera alegría del inédito, al sueño de no haber publicado nunca.
El índice onomástico final (al que podría añadirse otro índice onomástico sumergido, que cifrase por ejemplo las palabras de Bukowski o las recogidas en el ensayo Dirección animal, que son de Banville, y que asoman otro par de veces en términos parecidos en otros ensayos) es muy pertinente pues ahí podemos apreciar la dimensión de estos ensayos (que leídos sin prisa, nos brindarán para decirlo con Rilke, la encantadora quietud de leer y meditar) en los que Vila-Matas con mayor o menor profundidad nos habla de más de 500 escritores, ofreciendo títulos de novelas –novelas que en realidad siempre son una posibilidad dice EVM y sin ignorar que la novela muere cada día a campo abierto, gracias al eterno fracaso que la mantiene viva– que ya han ido a engrosar mi horizonte libresco cada día más mórbido y dilatado.
«Sobre la mesa de novedades, IMPÓN TU SUERTE (Círculo de Tiza) Sí, eso sí que es una suerte. Una extensa miscelánea de pequeños ensayos de VILA-MATAS que en sí son grandes, brillantes y mucho más que atractivos de leer» (Benito Muñoz en ZENDA)
En la bitácora y sitio personal de Alberto Chimal se publica el relato BASTA de Robert Walser. Al mismo tiempo, El Walser Zentrum de Berna exhibe “una instalación de Thomas Hirschhorn, su maqueta para una escultura-instalación “Walser en la nieve”, que se proyecta colocar en Biel.Yo nací en tal y tal fecha, me educaron aquí y allá, fui como es debido a la escuela, soy eso y aquello, me llamo así y asá, y no pienso mucho. Soy hombre; desde el punto de vista civil soy un buen ciudadano y provengo de buena clase. Soy un miembro limpiecito, callado y simpático de la sociedad humana, un así llamado buen ciudadano, me gusta tomar mi cerveza con medida, y no pienso mucho (+)
Finalmente Raimon, Pere Portabella y Vila-Matas hablarán de cómo repercutió Mayo del 68 en Barcelona. Institut Francais de Barcelona (calle Moiá 6) A las 19,30h del jueves 10 Mayo.
«Es el deber del artista: admitir que no sabes nada sobre el trabajo que haces». (Entrevista de Inés Martin Rodrigo a George Saunders)
En el tren, Anne Serre lee un libro de Enrique Vila-Matas. De repente, el autor barcelonés está allí, sentado a su lado. ¿Feliz coincidencia, o es su imaginación? Ella comienza una conversación con él, que se diría iniciada en realidad hace ya mucho tiempo. Mas tarde, serán vecinos de habitación en un hotel por el que cruza también Anna Magnani. En VIAJE CON VILA-MATAS [ Voyage avec Vila-Matas, Gallimard]
Anne Serre se entrega al maligno placer de “manipular” al lector bajo los auspicios de un maestro en la materia. En este lúdico texto ella nos habla del poder de la literatura y nos ofrece, además, un singular

Una tarde en París, en el 12 de la calle del Odeón, Hedy Lamarr estaba sentada al piano con el compositor vanguardista George Antheil en el piso de éste, situado encima mismo de la librería Shakespeare and Company que fundó Sylvia Beach, es decir, encima de la librería original, la verdadera, la que publicó Ulises, de Joyce. Estaban los dos al piano en plena segunda guerra mundial. Y Lamarr tuvo la idea de aplicar alguna de las técnicas musicales de Antheil al control remoto de los misiles bélicos y los dos acabaron creando el “conmutador de frecuencias” que posibilitó la aparición de nuestros teléfonos móviles. [sigue leyendo] 
“La página web de Vila Matas es una biblioteca completa”
Mónica Gómez Vesga
Entrado el nuevo siglo, la red parece haber sido inventada para los shandys, la familia cuya protección le encargó Laurence Sterne a Vila–Matas. (Christopher Domínguez Michael)
La web de Vila Matas es un laberinto maravilloso. Entras y sales por oberturas, referencias, recomendaciones que te llevan a entrar y salir por más artículos, oberturas, referencias y recomendaciones y una llega a pensar que bien podría esperar así la llegada del apocalipsis. (Susana Sánchez, Argumentaria)
“Por seguir el ejemplo del propio Vila-Matas, que ha aprovechado los beneficios de difusión de la red como probablemente ningún otro escritor de lengua española” (Pablo Sol Mora, Letras Libres)
“La web de Vila-Matas, su más ambicioso gesto hipertextual, un universo de cajas chinas” (Mariana Sández, Clarín)
“La suya no es la página web habitual de un escritor” (Sònia Hernández, Letras Libres)
“La página web oficial del escritor, probablemente las más completa de la literatura en nuestra lengua” (Jordi Carrión en revista Otra Parte)
“No hay nada más que visitar su web para rendirse al quehacer cibernético de este autor. No sé cómo considerarán su web, a mí me resulta fascinante; tú, ¿qué adjetivo utilizarías para esta maravilla? ¡Asombrosa!” (Blumm, La manía de leer)
El pasado lunes 23 de abril Le MONDE publicó una extensa nota sobre la vida y obra de Sergio Pitol. Dado que el acceso a la nota era parcialmente de pago, ofrecemos aquí el texto íntegro del diario francés. (En la foto: Vila-Matas, Sergio Pitol, Victoria De Stefano y Marcos Giralt Torrente en Xalapa)
Frappé par une attaque cérébrale à l’automne 2006, quelques mois après avoir reçu le prix Cervantès, il s’était progressivement mis en retrait et avait cessé d’écrire. Il ne maîtrisait plus que sa langue maternelle. Cette blessure de la mémoire apparaissait d’autant plus injuste que, grand voyageur, diplomate, Sergio Pitol parlait, avant, couramment l’anglais, le français, l’italien, le russe, le polonais. Et que parallèlement à l’écriture de ses propres livres, il avait été un traducteur prolifique. Faisant découvrir en espagnol les textes de James Conrad, de Malcolm Lowry, d’Henry James, de Giorgio Bassani, de Tibor Déry, de Jerzy Andrzejewski, de Witold Gombrowicz, de Boris Pilniak et de bien d’autres encore.
Sergio Pitol s’était embarqué en 1961 pour un vagabondage qui aura duré près de trente ans et qui l’a conduit des Etats-Unis à la Chine : en Italie, en Espagne, en France, en Angleterre et de l’autre côté du rideau de fer jusqu’en URSS. Il y a vécu de cours, de traductions et a occupé des postes diplomatiques (il fut attaché culturel à Belgrade, à Varsovie, à Paris, à Budapest, à Moscou, avant d’être nommé ambassadeur du Mexique à Prague). Un de ses tout derniers déplacements à l’étranger a été pour la France. Bien que fatigué et affaibli, il avait tenu à être présent au grand colloque international sur son œuvre organisé par l’université de Bordeaux : « Voyager et écrire ! Activités toutes deux marquées par le hasard ; le voyageur et l’écrivain n’ont que la certitude du départ. Aucun des deux ne sait vraiment ce qui lui arrivera en chemin. »
El sábado, mi suegro cumplió cien años. Viajé a Palma de Mallorca a la fiesta en su honor, donde por la noche las sombras del baile oscilaron entre El Gatopardo y Bearn. Y en medio del bullicio un amigo me recordó que en la novela que publiqué el año pasado la única cita que el narrador daba por verdadera era una que Roberto Bolaño, en el epígrafe de Estrella distante, había atribuido a William Faulkner: “¿Qué estrella cae sin que nadie la mire?”
La cita, dijo el amigo, encajaba en la fiesta en honor de la buena estrella de José María, mi suegro, y hasta abría el juego para una pregunta: ¿Había personas que cumplían cien años sin que nadie las mirara? En mi novela el narrador decía que nadie había sabido localizar aquella frase en la obra de Faulkner, de modo que la cita podría ser inventada, aunque todo indicaba que era de Faulkner, porque Bolaño no solía inventarlas, y menos aún si eran para un epígrafe. Y recordé que Javier Avilés, comentando aquel enigma, había dicho que, analizada toda la narrativa de Faulkner y algunos de sus ensayos y alocuciones la única referencia a las estrellas aparecía en La paga de los soldados, su primera novela: “Y las estrellas eran unicornios dorados pastando en silencio sobre praderas azules a las que horadaban con sus cascos agudos y centelleantes como el hielo”. Por tanto, decía Avilés, la frase de aquel epígrafe de Bolaño, tenía que estar en algún poema de Faulkner.
Y no se equivocó. No hace mucho, Margaret Jull Costa, que traducía mi novela al inglés, me escribió un correo para decirme que con Sophie Hughes habían encontrado la cita en The Marble Faun and A Green Bough, de Faulkner: “what star is there that falls, with none to watch it?”
Podemos modificar la frase de tu novela, sugería Margaret, y traducirla así: “As far as I know, no one has yet been able to locate this line in Faulkner’s work…” («Hasta donde yo sé, nadie ha sido capaz de localizar esta línea en la obra de Faulkner…”). De ese modo, venía a decir Margaret, el error recaería sobre el narrador, por saber menos que ellas y que yo sobre ese verso de Faulkner.
Queda por averiguar en qué traducción española encontró Bolaño la cita. Tras las debidas indagaciones, me inclino por creer que pudo encontrar el verso en una edición bilingüe de 1997, Si yo amaneciera otra vez: doce poemas de Faulkner, pertenecientes a A Green Bough, traducidos por Javier Marías, acompañados de un recorrido por el Mississippi de la mano de Rodríguez Rivero. Se da la circunstancia de que Margaret Jull Costa es la traductora de gran parte de la obra de Marías al inglés, por lo que quizás ahí se cierre un círculo, aunque para que se abran otros. Sin ir más lejos, hace un momento y por pura casualidad, me he cruzado con unos conocidos versos de John Donne entre los que se encontraba éste: “¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?”. Juraría que Faulkner dialogó con ese poema de Donne cuando escribió el verso que luego Bolaño citaría para abrir su deslumbrante Estrella distante. (leálo en El País)
A Diego Gándara, con su elegante desconcierto, siempre pensé en introducirlo en alguna de mis novelas, pero en un golpe de genio o movimiento único ha sido él quien me ha convertido en uno de los personajes de su novela. Y ante algo así, ya poco puedo hacer, si acaso admirarlo, porque su libro es sutilísimo, bueníiiisimo (diría Bolaño), tan divertido como conmovedor y, además, un vivo retrato del autor: siempre inteligente y sin dobleces.» Enrique Vila-Matas
En su primera novela, MOVIMIENTO ÚNICO [Seix Barral, Buenos Aires] Diego Gándara revela en una novela muy singular sucesos de los días de su llegada a Barcelona, la ayuda que recibió de Roberto Bolaño y otras historias muy curiosas. MATÍAS NÉSPOLO en La Nación habla de este libro que absurdamente no se distribuye en España (sigue leyendo)
Si existen encuentros humanos y por añadidura literarios… (+)

Caracas, 1999.
Sergio Pitol está durmiendo en estos momentos en su casa de Xalapa y acaba de caer en las garras de uno de sus sueños más recurrentes y una vez más vuelve a verse andando con sus padres. Está caminando con ellos (sigue leyendo)
No ignoraba que un escritor ha de atreverse a buscar la felicidad: «Hay libros y cuentos que en el momento de componerlos me han producido una satisfacción enorme. Es el momento de la escritura, cuando llega el tema y los detalles y ves que la literatura lo capta bien. Escribo sobre una serie de escritores, que son como una liga de mi obra completa. No escribo sobre ellos desde una forma académica, sino desde mi relación más íntima con los que más me han gustado. Yo, por ejemplo, no podría escribir sobre un libro que no me gustara o que me aburriese, siempre he escrito sobre lo que me ha gustado. Entonces cada libro es más una crónica de la felicidad, de la felicidad vital que da la buena lectura, los amigos, los amores, los viajes y los momentos de vida que son privilegiados». (+)