SI TE DICEN QUE JAVIER COMA [Café Perec]

coma, sagarra, marséQue todo en él era excesivo se percibía en las intensas tertulias de cine y humo que sostuvo durante un largo tiempo con Juan Marsé y Joan de Sagarra, en el bar —con pianista— del Majestic. Por aquellos días, Marsé llegó a escribir del descomunal Coma: “Tiene que haber algo que este chico no sepa. Se ha visto todos los wésterns y todo el cine negro y de aventuras, todos los melodramas y todas las comedias clásicas, se ha leído toda la narrativa que ha nutrido el cine norteamericano, sabe de jazz y tebeos más que nadie, pero ¡por todos los diablos!”.  (sigue leyendo)

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DOSSIER VILA-MATAS en el número de marzo de CUADERNOS HISPANOAMERICANOS.

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Vila-Matas, escritor de fronteras. (aquí el dossier: Lorena Amaro, Carlos Fonseca, Cristián Crusat, un inédito de Vila-Matas, una entrevista de Carmen de Eusebio)

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ME SENTÉ Y LLORÉ

Richter. Annunciation after Titian. 1973. 2Me preguntaron si era fácil distinguir entre una buena novela y una que no lo era, y dije que bastaba con examinar cuáles eran sus relaciones con las altas ventanas de la  poesía. Precisé que hablaba de sutiles conexiones con la poesía y en ningún caso de lo antagónico: novelas escritas por poetas a base de prosa poética, algo absolutamente a evitar cuando se trata de una novela. (sigue leyendo)

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AL ENCUENTRO DE TODO (sobre Marienbad eléctrico), por Daniel B. Bro.

1516789884_740987_1516791062_noticia_normal_recorte1Todo es posible, eso creo que quiere decir Vila-Matas con esa frase, siempre que sepamos ver lo que hay de «encuentro» en las cosas y procesos que hallamos en el acto de vivir-escribir.  (del texto de Daniel B. Bro incluído en el número de marzo de Cuadernos Hispanoamericanos dedicado a la obra de V-M.

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TANTAS VECES LAUSANNE, por CARLOS FONSECA.

Kasia Klimpel

Apenas tomar asiento recordé la frase de Enrique Vila-Matas que de alguna manera me había llevado hasta allí. “Lo mejor del mundo es viajar y perder teorías” (D, 20). Me la había topado leyendo Dublinesca y una semana más tarde ahí estaba yo, sentado en el avión que me llevaría a Lausanne, tratando de perder teorías pero siempre buscándolas. Viajaba a Suiza convencido de que un cambio de aire sería providencial en mi búsqueda del tema para un ensayo en torno a la obra de Vila-Matas. Partía esperanzado de que la tierra del silencioso Robert Walser sería capaz de darle un último aliento de vida a esa serie de alocadas ideas que en Londres habían terminado por convertirse en pesadas, tediosas e infértiles divagaciones. Más que para perder teorías – comprendía ahora – viajaba para encarnarlas. Hacía años que me atraía Lausanne, esa ciudad a las orillas del lago Lemán (+++)

***Carlos Fonseca (Museo animal, en Anagrama), colabora en el número de este mes de marzo de 2018 de Cuadernos Hispanoamericanos. Su artículo ha sido incluido, hoy último día de febrero, en la sección  La vida de los otros, de la web de Enrique Vila-Matas.

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BREVE HOMENAJE EN CHILE A VILA-MATAS (Apablaza, Cristian Crusat, Franco Pesce, Gonzalo Maier, Diego Zuñiga)

55 Helena Georgiou SANTIAGO DE CHILE.  Breve homenaje a Vila Matas, jueves 8 de marzo, entre las 16 y las 21 horas. Participan Gonzalo Maier, Diego Zuñiga, Claudia Apablaza,Pesce, Espinoza, Cristian Crusat y Lorena Amaro. Aud. Filosofía Campus Oriente. Más información  aquí:   

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EL ARTE DE SER KAFKA

 Decía Manuel Azaña  que de 100 lectores, 99 eran poco interesantes. Cuando se le pregunta  a Juan Goytisolo, dice que tal vez la frase es exagerada, y sólo son 90, pero que siempre ha sido así, siempre ha habido autores para ser leídos y otros para ser vendidos. La gente tiene la costumbre de comprar a los más vendidos (que casi nunca pertenecen al estricto campo de la literatura)  y últimamente, encima,  hay suplementos literarios que abren con tres páginas dedicadas al libro que vende, como si éste necesitara aún vender más. Debería esperarse de los suplementos un trabajo más orientador, no marginar –como hacen algunos de ellos- a los escritores poco conocidos o a las editoriales pequeñas. Lo que ya es el colmo es que algunos de esos suplementos ni siquiera a veces actúen así por las presiones empresariales (que es cierto que cada día son más grandes), sino por pura tontería, porque les chiflan  los best sellers americanos -de categoría inferior a los de otras épocas-, así de simple.

 Para mí, dentro de ese 10 por ciento que ve Goytisolo, hay cuatro categorías de lectores y ninguna es mejor que la otra, aunque  tengo mis preferencias. Están aquellos lectores que  son meramente pasivos, moldeados por la tradición novelística del XIX y la peor del XX, cuya única tarea consiste en identificarse con uno de los personajes del relato. Están aquellos que, huyendo de la decepción de su propia existencia, buscan un mundo sustitutivo en el que sucedan cosas que jamás acontecerían en su vida. En tercer lugar, están los que, con sinceras ansias de saber, esperan hallar enseñanzas. A decir verdad estas tres tendencias lectoras son honradas, pero  juegan con fuego y siempre están al filo de acabar en manos de los peores mercaderes.

            Luego, hay un cuarto  grupo de lectores, que son aquellos que, por los motivos que sea, van ellos mismos en busca de la verdad, aunque sea de una manera del todo indefinida. Hannah Arendt fue la primera en señalar que  ese grupo de lectores  es  el   único capaz de apreciar, por ejemplo, las estructuras de Franz Kafka. Es un  tipo de lector –no muy frecuente, por cierto- que busca la verdad y que, en el caso de la lectura de  Kafka, se siente agradecido cuando en una sola página o quizá  en una sola frase se le hace  visible de repente la estructura desnuda de un suceso trivial.

            Ese arte de Kafka que abstrae y sólo deja en pie lo esencial atraviesa Narraciones y otros escritos, que es la nueva entrega de las Obras completas de Kafka, que viene editando Galaxia Gutenberg. Este tomo tercero ha pasado por innumerables avatares, retrasos y cambios sobre el plan previsto, pero al final ha aparecido. Sigue las pautas fijadas por la edición crítica de Fischer Verlag, borra los equívocos de Max Brod  y cuenta con un soberbio prólogo, donde Jordi Llovet, el director de las  Obras Completas,  se levanta contra todas las interpretaciones parciales de la obra y explica cómo la alianza entre literatura y metaforización –el arte de ser Kafka-  convierten a este escritor en el más actual del siglo XX. En circunstancias normales, en un país normal (tampoco es que queden muchos), este tercer tomo, al igual que los dos anteriores,  habría recibido la atención lógica y  no le habrían dado un trato casi de libro clandestino, aunque ya  sólo fuera por el meticuloso trabajo extraordinariamente bien hecho de los que han participado en él. Pero no ha sido así, porque aquí cuanto mejor se hacen las cosas más pronto se hallan los motivos para silenciarlas. Vivimos en la euforia de la chapuza efímera y se habla de todo menos de lo que en verdad cuenta. (Recuperación de un texto de Vila-Matas publicado en El País, febrero de 2004)

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ÉRASE UNA VEZ, por Elisa Rodríguez Court.

labeirnto borgesEn un relato de Clarice Lispector, titulado Érase una vez, le preguntan a la protagonista qué es lo que realmente querría escribir. Tal vez le hicieran en alguna ocasión la misma pregunta a la escritora brasileña y ella escribió ese texto narrativo, ilustrador de sus ideas sobre la creación literaria. Ya se sabe, los escritores suelen inventar un autor a la medida de sus gustos. La protagonista de su relato contesta que le gustaría escribir, si fuese posible, una historia que comenzara así: “Érase una vez…” Los demás piensan en los niños como únicos destinatarios de su historia. Ella, sin embargo, comenta que la escribiría para los adultos.  //// No ha olvidado aquellos primeros relatos suyos, escritos a sus siete años, que empezaban todos con “Érase una vez.” Los remitía a una página infantil que publicaba semanalmente el periódico de una ciudad brasileña. Envió un buen número de historias, pero ninguna vio la luz. Es fácil saber, explica, por qué no fueron publicadas. No contaban exactamente una historia con los hechos que una historia requiere, dice, a mi parecer con cierta ironía. “Yo leía las que publicaban y todas contaban un acontecimiento”, añade. Sus relatos, sin embargo, no eran historias lineales al uso, con una secuencia argumental lógica. Se sobreentiende, si se ha leído la singular obra de Clarice Lispector. Una escritora que en su escritura luchó a brazo partido contra cualquier intento de encorsetar la realidad y cuestionó la pretensión de domesticar la vida para volverla familiar. /// La protagonista del relato de Clarice Lispector es muy tozuda. Desde su infancia ha cambiado tanto, dice, que ya se cree capaz de escribir el verdadero “Érase una vez”. Decide entonces ponerse en marcha y se sienta a escribirlo. Siente que será simple. Lo empieza, pero nada más escribir la primera frase se da cuenta enseguida de que aún le es imposible. Ha escrito: “Érase una vez un pájaro, Dios mío. *[artículo publicado en La Provincia-Diario de Las Palmas, inspirado en Tiempo de retroceso, un “café perec” de Vila-Matas]

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NUNCA BASTA WAKEFIELD, por Guiseppe Montesano (Un homenaje mínimo)

Napoles, foto de Vila-Matas.

Napoles, foto de Vila-Matas.

Me siento expulsado del universo, como Wakefield. No hay sentimiento interior, sino solo un suceso real pequeño y terriblemente perturbador. ¡Hace frío, sin embargo! No pensé en absoluto que ser como Wakefield pudiera hacer que el cuerpo temblara tanto. En la historia de Hawthorne, por lo que creo recordar, Wakefield se va de casa por una comisión y nunca regresa, ya no vuelve a su casa ni a su vida. Pero no puedo saberlo bien, porque donde estoy no tengo un libro y no hay bibliotecas y aún menos librerías. Bajé hoy para arrojar la basura, un par de bolsas muy pesadas que me dieron una sensación de desarmonía física en la cocina donde colgaban de las sillas, una de plástico azul y la otra de color blanco transparente, y me caí de repente, sin pensar, abajo, donde están los contenedores. Había viento, un viento que me obligó a darme la vuelta, no podía decir exactamente cómo, no podía decir lo contrario, en resumen, una inversión que de repente me trajo aquí donde estoy. ¿Estoy en la puerta de hierro y vidrio de mi casa cerca de los contenedores de basura? Podría ser, pero el lugar no es reconocible porque es casi de noche, o tal vez porque el viento que sigue soplando me impide pensar correctamente. Podría ser que este lugar fuera aquel en el que viven algunos de los personajes de Beckett, pero francamente no veo a nadie como Molloy o Malone, ni me parezco a ellos, y no me parece que haya otros seres humanos en su lugar. No lo imaginé así, convirtiéndome en una especie de Wakefield. Si recuerdo bien, Wakefield todavía tenía una casa, al menos una habitación, tal vez incluso una ventana en la esquina que daba a una calle concurrida, un lugar para protegerlo de los elementos, un lugar para disfrutar de su condición de marginado, y, es más,  Wakefield también tenía, o quizás solo tenía eso y era más que suficiente, una mente en la que refugiarse en la sensación magnífica o abyecta, pero aún cómoda, de haber desaparecido. Yo no.  Me da igual si soy Wakefield, “el bandido del Universo”, como dice una traducción que recuerdo perfectamente, y también me da igual si soy   Wakefield “el marginado del Universo”, tal como propone, si no recuerdo mal, una traducción del escritor Gianni Celati. Me caliento con el fuego de estos recuerdos literarios artesanales, hechos con lo que tengo a mano, si se permite decirlo así.  Un pequeño fuego por el Wakefield que al menos soy porque, como dice Leopardi en Zibaldone,  “tutto peggiora” (todo empeora), y ahora me siento muy  feliz  de no ser capaz de comprobar si esta frase es exactamente así o es el eco de lo que dice mi amigo Luca que dice Leopardi, aunque no haya leído nunca  Zibaldone. Dios mío, ni siquiera puedo ser Wakefield porque todo empeora. Es una exclamación banal, por supuesto, pero es lógico que situaciones excepcionales puedan ser iluminadas solo por lugares comunes, ya que el misterio, según Kraus, será iluminado por su propia luz. Quedarse aquí, en este tipo de lugar muy concreto al que llegan los ruidos y las voces de la televisión, sintiendo frío y sin saber si será posible llegar a algo que se parezca a mi casa o a la expulsión definitiva de mi casa y el comienzo de la espantosa libertad que da desaparecer, no es fácil.  Sé que si me concentro puedo tener una iluminación, pero si me concentro en esta posición ridícula en la que estoy colocado ahora sólo puedo acabar teniendo temores de muerte. .. (lea la versión completa en italiano)

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Tote King y la lectura.

tote kingTOTE KING en EL PAÍS (20 FEBR. 18)  Es el problema de leer, que cuando sabes que existe Vila Matas, Céline, o Rulfo, dices ¿cómo asomo yo la cabeza por aquí? &&  El tema de Bartleby habla de la impostura, viene de la gran novela de Enrique Vila Matas –Bartleby y compañía- que me encanta. Son cosas que uno se plantea cuando ve muy claro que ese va a ser su trabajo &&  Es demencial que una persona pueda ir a la cárcel por rapear lo que le sale de los huevos.

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LAS EXISTENCIAS MENORES [Café Perec]

les existences

En 1938, cuando el filósofo Étienne Souriau trabajaba en un inventario sobre las diversas formas de existencia que encontramos en el mundo, una clase de seres llamó particularmente su atención: los virtuales. ¿Qué había que hacer con ellos, con esas fuerzas potenciales que acompañan nuestras vidas? Como carecían de realidad y no tenían sitio en el mundo real, Souriau decidió que lucharía por el derecho de los virtuales a ocupar legítimamente un lugar en este mundo. A fin de cuentas, pensó, ¿no es toda creación una plegaria a favor de las nuevas existencias que ésta crea? Souriau es un personaje central en Les existences moindres (Las existencias menores), el breve ensayo maravilloso que ha publicado David Lapoujade en Editions de Minuit, la editorial donde publicara Beckett toda su obra (moindre, por cierto, fue en los últimos años la palabra favorita del autor de Molloy). [SIGA LEYENDO)

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LISA HALLIDAY: 10 NOVELS ABOUT NOVELISTS [Publishers Weekly]

 

 

 

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CORREGIR [Un texto escrito para RNE, para el programa Wonderland]

finnegans wakeEstimado Jordi Corominas, estimada Rosa:

Te envío esto sobre el tema de corregir; para tu dominguero programa wonderlandero invita a Landero, que vaya con pandero y sin pero:

Monterroso –uno de mis escritores más admirados, tenía una gran obsesión por corregir sus textos. Recomendaba a los escritores no solo escribir, sino eliminar líneas y pulirlas. Según relata en Pájaros de Hispanoamérica, su último libro publicado en vida, conoció al peruano Alfredo Bryce Echenique en una situación incómoda, pero que posteriormente fue jocosa. En una conferencia en Canadá, Bryce Echenique dijo que le gustaba  escribir  de corrido, casi sin corregir. Cuando le tocó hablar a Monterroso, dijo (era muy tímido): “Yo no escribo, sólo corrijo”, lo cual hizo reír al público.

Es esencial corregir. Pero, como es lógico, he corregido de formas muy distintas a lo largo de los años. La actual fórmula es tan extraña como las anteriores. Estoy escribiendo un libro y estos días abordé el cuarto capítulo.  Calculé que tendría unas 1000 palabras. Eso me anima a escribirlo más que si pienso que ha de tener, por ejemplo, 5.000  palabras. En ese cuarto capítulo tenía que describir un viaje en coche de Cadaqués a Barcelona. Conduce un viejo pintor de paredes de Cadaqués  y de copiloto lleva al narrador del libro, que pronto siente que avanzan muy poco en la carretera a pesar de que ya llevan una hora de viaje. También le parece que el mundo no está acabado de hacer y que quizás están en el infierno, porque se mueven como si estuvieran en la eternidad. Hice un primer borrador de 1000 palabras, lo imprimí y taché unas 300,  quité toda la grasa y las cosas que no eran necesarias. Y volví a redactar todo el capítulo; a medida que lo redactaba, surgían nuevos elementos que completaban mejor la historia y pasé de 700 a 1600 palabras. Lo imprimí, lo corregí, quité lo que sobraba (y que sin darme cuenta había añadido sólo para tener la sensación de que avanzaba, no como el coche de mi  historia, que avanzaba cada vez menos hacia Barcelona, ya se sabe que el infierno es circular y no tiene salida) y volví a escribirlo, completé espacios que requerían ser rellenados para narrar con más detalles la historia, al tiempo que    incorporé una conversación telefónica del narrador con su hermano de Nueva York que ayudaba a ver qué podía ocurrir en el quinto capítulo donde el narrador había de encontrarse en Barcelona con ese hermano al que no veía desde hacía veinte años). Lo imprimí de nuevo –tenía ahora 2200 palabras y lo corregí dejándolo en 2100 palabras. Volvía escribirlo y volví a quitar y al mismo tiempo a añadir más cosas, y quedó todo en 2100 palabras. Lo imprimí. Añadí una trama paralela a la del coche y me hice con 3000 palabras. Etc. De tanto escribirlo, al final el capítulo me quedó hasta bien escrito. Tiene ahora 4.400 palabras y lo he dado esta tarde por terminado. Yo calculo que ese cuarto capítulo lo habré escrito unas doce veces. De tanto corregirlo y aumentarlo y aumentarlo y corregirlo, hasta me creo lo que en él pasa. Al reescibirlo tanto, añado detalles en algunas líneas que requieren esos detalles y todo eso hace que vaya teniendo más volumen lo que había inicialmente previsto como breve. En ocasiones, uno descubre que en realidad  ese capítulo podría ser un libro entero, porque todo en él es mejor que en el resto de los capítulos. Mañana creo que volveré sobre las 4.400 palabras, volveré  a empezar a escribirlo, perfeccionando al máximo ya las primeras 2.200 y ampliando como un loco las otras 2.200. A este paso el capítulo será una novela, como si lo viera venir.  ¡Si es que no hay como corregir!

 

a partir del minuto 30, por donde suena Bonnie Tyler :

http://www.rtve.es/alacarta/audios/wonderland/wonderland-18-febrer-2018/4476789/

 

 

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BARCELONA. ¡NADA!

la hora de los cansadosUn 22 de agosto de 1939, Gombrowicz pisaba por primera vez tierra argentina, sin saber que iba a estallar la Segunda Guerra Mundial y quedaría varado en Buenos Aires un cuarto de siglo. No fue hasta otro día 22 (abril, 1963) cuando al desembarcar por unas horas en Barcelona camino de Francia, volvió por fin de nuevo a pisar la vieja Europa. Al día siguiente ya estaba en Cannes y “corría hacia París en el tren Mistral”.

En aquel abril acababa de cumplir yo 15 años y llevaba un diario, en realidad una desabrida y fría anotación en estilo telegráfico –exenta de cualquier tentación literaria– de los nombres y hechos que se cruzaban en mi vida. En la mañana de aquel 22 de abril en el que Gombrowicz pasó por primera y última vez por la gris Barcelona de entonces, anoté (como si todo allí fuera una fiesta): “He ido a un festival de música. Los Pájaros Locos y Los Salvajes”

Un 22 de octubre de 2001, antes de conocer a la viuda, a Rita Gombrowicz, en el hotel Avenida Palace de Barcelona, descubrí que el polaco había narrado en su obra maestra, Diario (1953-1969), su breve paso por la ciudad: “Hoy, día 22, estoy en Barcelona. Desde hace mucho tiempo sé que el doble dos es mi número. También por primera vez toqué tierra argentina un 22 (de agosto). ¡Bienvenida la magia! (…) Llegué a la plaza donde está el monumento a Colón y lancé una mirada a la ciudad, en la que tal vez me instale permanentemente después de mi estancia en Berlín…”

Durante el coloquio en el que presentamos Ferdydurke en Barcelona, le pedí a Rita que nos ampliara la información sobre los pasos de su marido por la parte baja de las Ramblas. “Bueno, en realidad lo más probable es que ni bajara del barco”, dijo.

Recientemente se ha descubierto y publicado en París Kronos, el otro diario de Gombrowicz: la cara B o, mejor dicho, los “bajos fondos” de su obra maestra.

En cuestión de diarios, Gombrowicz también parece haberse apuntado al doble dos: el más conocido tiene un profundo acento literario, y en él  una poderosa subjetividad se reafirma en cada página a través de una personalidad inventada que no desfigura jamás la intimidad del autor; en el otro, en el recién encontrado Kronos, se dedica a  una desabrida anotación en estilo telegráfico –exenta de cualquier tentación literaria– de nombres y sucesos. Cuando en ese segundo duro diario, desprovisto de florituras, llegamos al 22 de abril de 1963, el autor se descuelga con una fría –pero pienso que tan lúcida como elocuente–  única anotación: “Barcelona. ¡Nada!”.

¿Dice alguno de sus dos diarios la verdad? Y de decirla, ¿quién tendría más tendencia a exponerla? ¿El literario, o el diario frío, sin emociones? Se admiten apuestas por el Doble Dos. (Versión catalana en The New Barcelona Post)

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LA ANGUSTIA DE HABLAR EN PÚBLICO.

moENRIQUE VILA-MATAS : Llega un día en la vida de muchas personas en el que se ven obligados a hablar en público por primera vez. Lo normal entonces es que les tiemblen las piernas y les invada un sudor frío y sean víctimas del pánico escénico. Recuerdo haber debutado en lo de hablar en público en uno de aquellos bobos y entrañables cine-foros de los años sesenta. Recuerdo haber levantado la mano en un coloquio sobre El proceso de Orson Welles y haberlo hecho prácticamente obligado por la cantidad de estupideces que estaba oyendo. En cuanto se me concedió la palabra, ocurrió algo terrible: todas las miradas de la sala confluyeron en mí. En el fondo, casi todos tenemos fobia a llamar la atención. “Yo pienso que…”, dije, y no supe cómo continuar, me sentí al borde del desmayo, estaba rojo de vergüenza. Pero como generalmente los tímidos se crecen en el escenario, completé la frase de una manera que no tenía nada prevista pero que me permitiría salir rápidamente del trance. Y dije: “Yo pienso que ya es hora de que termine este coloquio” &  Cuando comencé a escribir y publicar libros no se me ocurrió en ningún momento pensar que acabaría siendo invitado a participar en mesas redondas e incluso a dar conferencias. No veo por qué escribir tiene que traer aparejado el hablar en público. Más bien son actividades contrarias, se escribe en soledad y en muchos casos para huir del mundo. Yo di mi primera conferencia en Castelldefels, a las cinco de la tarde de un día de invierno ante un público de señoras que se reunían a tomar el té. Decidí centrar mi conferencia en el tema del suicidio y les pedí que, cuando llegara la hora del coloquio, no me preguntaran si pensaba suicidarme porque ya les advertía de antemano que la muerte por mano propia no entraba en mis planes. Llegué al coloquio con la misma taquicardia que me había acompañado a lo largo de toda la charla. La primera pregunta -o más bien observación- me la hizo una anciana de la última fila: “Usted ha dicho que no pensaba suicidarse, pero francamente lo veo fumar mucho”. & Para futuras charlas me compré Aprender a hablar en público, un manual del doctor Vallejo-Nájera que no sólo no me ayudó en nada sino que, para colmo,  potenció mi angustia y pánico escénico. En Milán, una famosa escritora  española me sugirió que tomara con ella un ansiolítico muy estimado por los conferenciantes de todo el mundo. A la hora del coloquio, ella y yo estábamos bajo los efectos del calmante, y algo se debía de notar porque un señor del público nos dijo: “A ustedes, escritores españoles, se les nota mucho más tranquilos desde la muerte de Franco”. &  Fui adquiriendo experiencia de hablar en público gracias a la ayuda inestimable del calmante que, charla tras charla, fue dándome una gran seguridad en mí mismo hasta el punto de que en Munich, ante un público que normalmente me hubiera tumbado de miedo, me atreví a empezar mi conferencia con una nota de humor latino; la empecé tal como años atrás había comenzado Miguel Mihura una charla en el Colegio Mayor Cisneros de Madrid: “Señoras y señores, y para terminar diré… Es que pienso hablar veinte minutos, y he notado que ése es el tiempo que todavía tardan los oradores cuando dicen que ya van a terminar”. &  Ese día en Munich descubrí que el humor podía ser una ayuda aún más valiosa que el ansiolítico, y desde entonces, siempre que voy a hablar en público, como un torero que reza siempre antes de salir a la plaza, repaso, momentos antes de enfrentarme a la temida audiencia, anécdotas humorísticas, situaciones que han hecho reír de pura angustia a otros colegas. El caso de Ignacio Martínez de Pisón, por ejemplo, que en Campo de Criptana observó con estupor que sólo tenía dos personas de público: dos gemelas. O el caso que me contó el profesor José María Valverde, que en cierta ocasión dio una conferencia en Granollers a la que asistieron sólo tres personas: el organizador (que se fue a los cinco minutos), un señor (que se durmió en cuanto él empezó a hablar) y una señora que, al concluir la charla, se le acercó para pedirle que le resumiera al oído la conferencia, ya que no se había enterado de nada, pues, según le dijo, estaba completamente sorda. &  Junto al calmante y el humor, pensar que no hay público es la tercera solución para evitar, a trancas y barrancas, el pánico escénico. Pero en el fondo, esta tercera solución es un arma de doble filo que esconde una terrorífica y muy posible verdad: la de que en realidad nadie está para escucharnos. O sea que no hay salida.

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INDEPENDENCIA INDIVIDUAL [Café Perec]

Erasmo fue el “equidistante” –como se llama ahora a los representantes de la razón– más famoso del siglo XVI. Hallándose en la cúspide de la fama por su Elogio de la estupidez, tener que elegir entre la iglesia católica y los luteranos le sentó como una patada en el estómago. Lo que ni unos ni otros comprendían era que para su mentalidad individualista ponerse de un lado o del otro le resultaba igualmente repugnante, pues le importaba más su libertad de pensamiento y su independencia individual e intelectual. [sigue leyendo]

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El facebook de Byron.

facebook-de-byronEn Coyoacán era tanta la calma que parecía que el cielo se hubiera juntado con la tierra, abatiendo el ruido con su peso. Caminaba pausadamente junto a Sergio Pitol y Juan Villoro y de pronto oímos la voz de un niño gritándole a otro a voz en cuello:¡Tengo 300 amigos! El grito me llevó a recordar que Félix de Azúa había comentado, no hacía mucho, que la vida de las nuevas generaciones está apantallada. La mejor prueba de esto la ofrecía aquel niño, víctima indudable de las pantallas de Internet. Porque sin Facebook era difícil comprender que alguien pudiera llegar a creerse tan descomunal cantidad de amistades. Claro está que…siempre nos quedará Lord Byron. Acabo de leer la minúscula biografía (Nortesur) que le escribiera Giuseppe Tomasi di Lampedusa y en ese pequeño gran libro hay dos evidencias. Una es la de que el poeta Byron tenía muchos amigos, trescientos como mínimo. Y la otra, el gran sentido del humor del que está dotado su biógrafo, como lo prueban las líneas en las que se nos cuenta que una mañana, cuando se disponía a viajar para ir a verla, Byron recibió la noticia de que su madre había muerto. No estaba enferma, sólo demasiado gruesa y un poco asmática. Poseía un osezno al que quería mucho y que tenía en su salón. “Ese osezno enfermó y murió: la buena señora se sintió desesperada, pero, por la tarde, cuando empezaba a recobrarse, le llegó la cuenta del tapicero. Se enfadó tanto que le dio un ataque de apoplejía y, al llegar la noche, ya estaba muerta. Byron llegó a tiempo sólo para las exequias de su madre y del oso, que se celebraron conjuntamente”. Precisamente Azúa, a propósito de este Byron de Lampedusa, ha comentado que, cuando comparamos nuestros héroes habituales con los antiguos, es imposible no sonreír ante la paradoja de que todo siga igual siendo por completo distinto. Se refería a los héroes de las multitudes y al hecho de que el bello y cojo Byron fue una figura mediática antes de que éstas existieran. Fueron tantos los amores del Lord que éstos apenas caben en una biografía tan mínima como la de Lampedusa. Y lo que cabe aún menos es la turbadora historia de Ada Byron, la hija del poeta, hoy en día considerada una precursora del software y una auténtica visionaria de la informática (quizás la primera), nada menos que un siglo antes de la invención de los ordenadores. ¿Fueron los Byron los médiums utilizados por extraterrestres para revelarnos la dimensión digital y apantallarnos? Alguien tendría que indagar en esa sospecha. En realidad hubo en la vida de Byron sólo tres amores verdaderos: su esposa, su hermanastra Augusta (le dedicó grandes versos) y Teresa Guiccioli. Y, al parecer, trescientos amigos, tantos como los del niño del Facebook de Coyoacán. A su muerte, dejó a su camarada Hobhouse una carga preciosa: el Don Juan inacabado, sus memorias autógrafas y una gran caja. Sus memorias las arrojaron de inmediato al fuego su esposa y su hermanastra. La caja fue abierta y contenía trescientas miniaturas: “Byron, hombre asaz meticuloso, hacía pintar los retratos de todos los amigos a los que quería y de todas las mujeres a las que había amado. Y cada miniatura estaba guardada en un sobre de marroquinería”. Nos creemos ultramodernos y digitales, pero Facebook, con sus 300 retratos, ya estaba en la elegante caja de Byron. “Todo está en todo” es el entrañable lema de los alquimistas que tanto complace a Sergio Pitol. Y sí. Todo está en todo, es verdad, aunque la caja con sus 300 estuches  (puede verse en el museo Byron de Newstead) es de una belleza muy superior a cualquier página digital con trescientas fotografías de amigos o de seres contemporáneos, lo que nos confirma tanto la paradoja de que el mundo de hoy es idéntico al de antes (siendo por completo distinto) como la sospecha de que cualquier Facebook pasado fue infinitamente mejor.

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50 AÑOS DE LE MONDE LIVRES

« Le Monde des livres » lu de l’étranger. Sept écrivains partagent leur vision du supplément littéraire du « Monde » à l’occasion de ses 50 ans.

LE MONDE | | Par Florence Noiville

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Enrique Vila-Matas (Espagne)

« Je me souviens que Jacqueline Piatier a fondé “Le Monde des livres” il y a plus d’un demi-siècle (on me dit que c’était le 1er février 1967) et je me souviens aussi que, lorsque je suis allé vivre à Paris, exactement sept ans plus tard, le supplément était déjà un mythe, avait autorité et prestige, et m’a aidé à m’orienter dans le labyrinthe de la littérature mondiale. Je lui dois la lecture, dans ces années, d’auteurs du Nouveau Roman et du cercle de Tel Quel, ainsi que des livres de Beckett, Nabokov et Borges, parmi tant d’autres. Le grand mérite du supplément a été de maintenir, de manière très dynamique, le prestige et l’autorité de l’époque. »

 

Ersi Sotiropoulos (Grèce)

 Edna O’Brien (Irlande)

Cees Nooteboom (Pays-Bas)

« A quoi ressemble l’univers littéraire d’un fétichiste des journaux ? Comme il a été élevé dans un pays où, dans sa jeunesse, c’est-à-dire il y a longtemps, on vous enseignait, outre le grec, le latin et la langue nationale, trois langues vivantes importantes, son univers est forcément multilingue, l’allemand, le français et l’anglais en font partie. Plus tard, il y a ajouté l’espagnol, de son propre chef. Le samedi, à côté des journaux de langue anglaise, c’est surtout le jour d’El Pais, avec “Babelia” : tout ce qu’il faut connaître en provenance d’Espagne et d’Amérique latine. Le vendredi, c’est “Le Monde des livres”. Amsterdam n’est qu’à quelques heures de Paris mais les deux littératures semblent parfois bien éloignées. Pourtant, chez nous aussi, à Amsterdam, à La Haye et dans beaucoup d’autres villes, “Le Monde des livres” est disponible le jour même dans les kiosques. Le Monde ne se contente pas de réduire cette distance, il nous apprend ce qui compte dans l’univers littéraire français, et ouvre à un lecteur néerlandais une fenêtre sur un monde plus vaste dont Paris reste la capitale, la littérature francophone du Maghreb, et constitue un guide inestimable pour l’Afrique francophone. L’Amérique, qui polarise tous les regards, ne traduit qu’un peu plus de 2 % de la production littéraire mondiale. La situation est heureusement différente en Europe et cela se reflète dans la presse écrite des grands domaines linguistiques. Pour tout ce que je dois au “Monde des livres” depuis cinquante ans, j’adresse au journal ces félicitations venues d’un Nord qui paraît encore à beaucoup de Français plus lointain qu’il n’est en réalité. »

Norman Manea (Roumanie – Etats-Unis)

« Il y a cinquante ans, j’étais un jeune écrivain roumain qui attendait de publier son premier livre, au titre annonciateur de Noaptea pe latura lunga (“la nuit du long côté”, non traduit). Ceausescu était en pleine ascension et, dans ce climat d’obscurité, Le Monde, comme toute la presse occidentale, vivait en Roumanie ses derniers jours ; il allait nous falloir rester seuls, avec notre immortel humour comme unique défense contre la Securitate et les gardiens de la dictature. Aujourd’hui, alors que je suis plus âgé que ce supplément littéraire – qui, lui, est éternellement jeune et dynamique –, je suis heureux de pouvoir lui exprimer enfin ma reconnaissance. Depuis mon trop pragmatique environnement américain, je lui dis ma gratitude pour les lumières durables qu’il apporte, lumières essentielles dans un monde global d’aliénation et d’exil. »

Adam Thirlwell (Royaume-Uni)

« Depuis que j’ai commencé à lire de la littérature, j’ai poursuivi un rêve bilingue ou polyglotte. Pour cela, le salon de Gertrude Stein, au 27 rue de Fleurus, à Paris, me semblait être l’endroit idéal. Et si, évidemment, ce rêve n’est pas simple à atteindre pour une personne seule, il y a des moyens pour le rendre réalisable. L’un de ceux que je me suis trouvés est de lire “Le Monde des livres”. Une sorte de vaste salon imprimé, si calme, si érudit… Quelles que soient les formes d’art, il ne saurait y avoir de création sans critique, pas d’innovation qui n’exige une immédiate compréhension – c’est une vérité à laquelle j’ai toujours cru. Sans “Le Monde des livres”, comment lirions-nous notre littérature ? »

William Boyd (Royaume-Uni)

« Depuis l’autre côté de la Manche, ici en Angleterre, nous regardons avec jalousie “Le Monde des livres”. Il semble être le parfait supplément littéraire pour un quotidien – quelque chose que nos journaux ne sont pas tout à fait capables de reproduire. Avoir un de mes romans critiqué dans “Le Monde des livres” est un plaisir intense, parce que tout ce qui est écrit sur vous en français sonne mieux à une oreille anglaise : d’une certaine manière, cela semble plus sérieux, plus sophistiqué, plus nuancé. Aujourd’hui, la culture littéraire, au sens large, dépend d’autant plus du journalisme littéraire que la critique universitaire est enlisée dans la chambre d’écho de ses théories et de ses idéologies. Seuls les journaux ont su maintenir comme il se doit cette vieille tradition de la discussion civilisée, celle qui repose sur l’échange d’analyses, le débat d’idées et l’évaluation critique. “Le Monde des livres” est un modèle. Bravo ! Je lui souhaite de prospérer encore longtemps. »

En savoir plus sur http://www.lemonde.fr/livres/article/2018/02/01/le-monde-des-livres-lu-de-l-etranger_5250170_3260.html#K17lSKamqcPLEfTH.99

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PREMIADO AHMED MAGDY, TRADUCTOR AL ÁRABE de ‘EXPLORADORES DEL ABISMO’

egipto Exploradores LAVANGUARDIA. 26.01.18: “…Se da la circunstancia que en los últimos años, Ahmed Magdy, el protagonista de esta historia, ha sido el autor de las traducciones al árabe de varias obras de García Márquez y Vila Matas

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AMPLIACIÓN DEL CAMPO DE LOS BLOGS RECOMENDADOS.

beachy-quick-poemsEn la página Recomendaciones de la web de Vila-Matas ha habido alteraciones en la selección de blogs;

20180125_130630

R. (B.) Larraìn (Baires)2666 

Antón CastroAntón Castro
Bernardo Luis Munuera MonteroBlumm
Kim Nguyen BaraldiCalle del Orco
Fernando Del ValCuaderno de horas
Katixa- DeborahlibrosDeborahlibros
David Pérez VegaDesde la ciudad sin cines
Núria VidalEl cine según Núria Vidal
Javier AvilésEl lamento de Portnoy
Mario CrespoEl viento que agita la cebada
Eterna CadenciaEterna Cadencia
Fede MontornesFede Montornes
Guillermo ShavelzonGuillermo Shavelzon
egmpHasta Elena
KarlatoneKarlatone
Gabriel Ruiz OrtegaLa fortaleza de la soledad
Vladimir HerreraLaguna Brechtiana
Lector salteado (otro blog de crítica)Lector salteado (“otro blog de crítica”)
Pedro PujanteOtras orillas
Pedro M. DomenePedro M. Domene
Librería Sur, LimaSur
Elisa Rodríguez CourtTrayectos ciegos
Víctor Balcells MatasVictor Balcells Matas

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TIEMPO DE RETROCESO [Café Perec]

zamAl hablar de ficción literaria, un buen punto de partida podrían ser estas palabras de Coetzee en su último libro de ensayos críticos: “Tengo que admitir que pierdo la paciencia leyendo ficción que no intenta hacer algo que no se ha intentado hacer nunca antes, preferiblemente con la ficción misma como forma de expresión”.  siga leyendo

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Enrique Vila-Matas on Books that Shaped Him (Entrevista en FIVE BOOKS)

DUP2fmYX0AEsNIMInterview by Thea Lenarduzzi  ///// January 12, 2018

Enrique Vila-Matas took time recently to discuss the role of risk in writing, the ‘crisis of the novel’, & five books that inspired his own work. Here it is in the original Spanish – or here, in a translation by sophie hughes http://bit.ly/2D2awCz    VILA-MATAS Y SUS SUPUESTAS INFLUENCIAS

 

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LA RESPUESTA INFINITA DE VICENTE ROJO [por Sònia Hernández]

hotelCUADERNOS HISPANOAMERICANOS Diciembre 2017 . El mes de marzo de este 2017, el artista mexicano de origen español Vicente Rojo cumplió 85 años. Se celebra, pues, uno de esos números redondos que él acoge con la discreción que ha convertido en uno de los pilares de su carácter, rehaciéndose de algunos de aquellos golpes vallejianos, tan fuertes –en el verano de 2016 perdió a su hija, la también artista Alba Rojo–, y sin dejar de trabajar. En el mes de noviembre inaugura en la galería mexicana López Quiroga una exposición en la que mostrará algunos de sus últimos trabajos, Abecedario. (+)

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GERALDINE MEYER FRENTE A “BARTLEBY E COMPAGNIA” (Feltrinelli Blog)

lbyViaggio tra i bartleby della letteratura. [L’arte di scomparire 18.01.2018] In un’epoca di visibilità a tutti i costi, di presenzialismo come unica “ragion d’essere”, la rilettura di un libro come Bartleby e compagnia di Enrique Vila-Matas costituisce una sorta di sentiero lungo le molto più stimolanti tappe della negazione (+)

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