AL CONTRARIO (Godard)

godard-y-anna-karina

No soporto más de cinco minutos de una película de Godard y sin embargo me gusta mucho su obra (sigue leyendo)

Publicado en Café Perec | Comentarios desactivados en AL CONTRARIO (Godard)

MÁSCARA DE GOMA EN LA CALLE 42

Bob Dylan

Esta noche Dylan aparece con una máscara de goma con su cara que pilló en la calle Cuarenta y dos. La gente se queda estupefacta. Una especie de susurro de pánico se apodera de todo el local. ¿Ha tenido otro accidente? ¿Cirugía plástica? ¿O se trata de una broma monumental? ¡Un impostor! La voz suena igual. Si es un sustituto, está haciendo un buen trabajo. Sigue durante tres o cuatro canciones con la máscara puesta, después coge la armónica. Intenta tocarla a través de la máscara, pero la cosa no funciona, así que la arranca y la tira allá al fondo, donde están los focos. ¡Aquí le tenemos en carne y hueso! ¡El auténtico! ¡El lifting facial supremo! Es una actuación terrorífica aun cuando no haya sido calculada con esas razones. El público está totalmente atónito y continúa preguntándose si realmente es él o no.
 
* Sam Shepard, Rolling Thunder. Con Bob Dylan en la carretera (Rolling Thunder Logbook, 1977). Traducción de Fernando González Corugedo. Anagrama (Crónicas), Barcelona, 2006, p. 146.
 
 
 
 
Publicado en Voces de la familia | Comentarios desactivados en MÁSCARA DE GOMA EN LA CALLE 42

INCLUYENTES Y EXCLUYENTES

alfred Eisenstaed photo

La existencia vagabunda de dos tipos de escritores: los incluyentes y los excluyentes (generosos y rácanos). En la atmósfera cerrada de los excluyentes –que serían una especie de “nacionalistas” de la literatura- encontramos a Paul Valéry, por ejemplo, flagrante caso de escritor siempre incómodo ante cualquier movimiento de una inteligencia que no sea la suya (sigue leyendo)

Publicado en Café Perec | Comentarios desactivados en INCLUYENTES Y EXCLUYENTES

ELLA FUE DADÁ

hayashi natsumi 1

Man Ray y Marcel Duchamp jamás dudaron acerca de la condición puramente dadá de esta extraña artista —inventora de la performance callejera y antecedente glorioso de Sophie Calle (sigue leyendo)

Publicado en Café Perec | Comentarios desactivados en ELLA FUE DADÁ

UN LIBRO DE MOISÉS MORI

Cambridge

Arte y romance, un libro / poema de Moises Mori (KRK), una experiencia formidable de lectura  Recomendación absoluta.

«Las quince piezas que componen el poema logran una aleación perfecta de alta y baja cultura (…) El arte y la literatura —en especial, del siglo XX; en especial, la poesía— constituyen habla y mirada del poema. Quien escribe Arte y romance está conformado por quien lee, por quien lo ha leído todo, más otra cosa: una raíz, un cuajo, una pesadumbre, lo que llamo desdicha.

(Olvido García Valdés en su introducción al libro de Mori)

Sobre Mori

Publicado en Sin categoría | Comentarios desactivados en UN LIBRO DE MOISÉS MORI

LAS ENTREVISTAS COMO INVENTO

beuys2

Las entrevistas como invento (Café Perec martes 17 diciembre 2013)

Publicado en Café Perec, Sin categoría | Comentarios desactivados en LAS ENTREVISTAS COMO INVENTO

SHAKESPEARE AND COMPANY

images

Esta famosa librería tiene un problema: no es la verdadera Shakespeare and Company, aquel establecimiento que fue hasta 1941 la mejor librería del mundo.

Pasa que en 1962 Georges Whitman (muerto hace unos pocos años) se apoderó del nombre de la librería original, y creó el perverso equívoco que ha durado hasta nuestros días. Su librería (hoy regentada por su hija) está en el 37 de la rue de la Bûcherie y tiene poco que ver con la auténtica, la que dirigió Sylvia Beach en el número 12 de la rue de l´Odéon.

Durante el período de 1919 a 1941 en que Beach estuvo al frente de esa librería (centro absoluto de la cultura anglo-americana en París) pasaron por el lugar Hemingway, Ezra Pound, Francis Scott Fitzgerald, James Joyce, Gertrude Stein y compañía. El músico de vanguardia George Antheil (inventor, además, del teléfono móvil) vivía en el piso de encima de la librería y (hay pruebas fotográficas) solía entrar en su casa trepando por la fachada. Hoy, justo donde el músico escalaba, hay una placa que recuerda que allí se editó en 1922 el Ulises, de James Joyce. Si de mí dependiera, pondría otra placa que informara de que allí se inventó la telefonía móvil.

La falsa Shakespeare and Company vino después, en 1962, cuando Whitman, al morir Sylvia Beach, le cambió el nombre a Le Mistral (librería de su propiedad que en los años 50  había sido feudo de la beat generation) y pasó a llamarla con su nombre actual.

Recuerdo haber entrado en 1972 por primera vez al lugar y haberle comprado a Whitman un ejemplar de Azul, de Rubén Darío. La alegría que tuvo al ver que un jovencito disfrazado de ángel le compraba aquel libro fue tan desaforada  que me invitó a dormir aquella misma noche allí, lo que (aterrado) decliné cortésmente.

Durante sesenta años se calcula que se han alojado en esta librería unas cien mil personas. Pero, aún así, que Shakespeare and Company sea la librería más conocida de París es un misterio, porque las buenas librerías de esa ciudad son para mí otras, son Compagnie, La Hune, L’Ecume des Pages y, muy especialmente (por ser la de mi barrio cuando estoy en París), Tschann, en el boulevard Montparnasse.

En su imprescindible Librerías (Anagrama), Jorge Carrión, a la vista del prestigio de Shakespeare and Company, se pregunta de qué pasta están hechos los mitos y, sobre todo, cómo los podemos desmitificar. ¿Es esa librería un icono turístico o un lugar realmente importante, es una utopía comunista o el negocio del tacaño?, se pregunta Carrión, y dice que será difícil que lo sepamos algún día. Yo creo que el éxito de ese lugar es que, a primera vista, te parece fuera del tiempo, parece que estés en la película Brigadoon.

Sea como fuere, cuando voy a París y busco un libro, me vuelvo práctico y me sitúo en la tierra y voy a Compagnie o a Tschann, o entro en La Hune, tan trágicamente desplazada hace dos años de su sitio habitual. 

(publicado en El País semanal.
8 de diciembre 2013)

Publicado en Recuperación de textos | Comentarios desactivados en SHAKESPEARE AND COMPANY

CAFÉ PEREC: PROPUESTA DE CAMBIO

perec  en el Cafe de la Mairie.

La clase política ocupa las pantallas de sus televisiones (sigue leyendo)

Publicado en Café Perec | Comentarios desactivados en CAFÉ PEREC: PROPUESTA DE CAMBIO

UN DUCHAMP RELAJADO

marcel-duchamp-chess-set

En El legado de Humboldt (Galaxia Gutenberg), hay un momento en el que Saul Bellow nos recuerda cómo Artaud invitó a los intelectuales más brillantes de París a una conferencia y, cuando los tuvo a todos reunidos, no leyó nada, se subió al escenario y se puso a gritarles como un animal salvaje; soltó gritos horrísonos mientras los intelectuales parisienses permanecían sentados considerando que en el fondo aquella era una conferencia exquisita. Fue como si Artaud hubiera comprendido que el único arte que podía interesar a los intelectuales era uno que celebrara la primacía de las ideas. Los artistas debían interesar a los intelectuales, la nueva clase.

Aquella nueva clase hoy está en pleno proceso de extinción. Entre nosotros, la figura del intelectual francés ha sido la que más ha perdurado, pero se halla ya en el último tramo de su proceso de evaporación. Tony Judt cuenta el caso de un ingeniero de París que fue enviado por su gobierno en 1830 a observar las pruebas de la locomotora que unía la línea ferroviaria Manchester-Liverpool que acababa de inaugurarse. El ingeniero francés se sentó junto a la vía y durante días tomó abundantes notas mientras el primer ferrocarril del mundo con pasajeros iba y venía impecablemente entre las dos ciudades. De vuelta a París, comunicó sus conclusiones. “La cosa es imposible, no puede funcionar”, escribió. Para Judt, ese absurdo ingeniero retrata a la perfección lo que es un intelectual francés.

Está claro que en su fragmento artaudiano Bellow nos describió el momento en el que la clase intelectual europea empezó a mirar por encima del hombro a la clase artística, y de rebote la cultura misma se convirtió en el tema del arte. Es probable que un artista como Duchamp estuviera entre los pioneros en captar que solo iba a interesar a los intelectuales un arte de ideas, y quizás eso le hizo jugar a simular que asumía de golpe los dos roles a la vez, intelectual y artista. Ideas no le faltaron de entrada. Si una refinada audiencia de intelectuales franceses había escuchado respetuosamente a Artaud cuando les ladraba, a Duchamp esa misma audiencia le adoró cuando vio que la no actividad era su marca de agua.

En Conversaciones con Marcel Duchamp, de Pierre Cabanne, mi biblia personal desde hace cuarenta años, he vuelto a encontrar estos días ese momento en que el entrevistado ironiza con gracia en torno al mito —falso, se sabría a su muerte— de su renuncia en sus últimos veinte años a cualquier forma de expresión artística. La nueva traducción en This Side Up de estas conversaciones lleva añadidos cinco apéndices (de Motherwell, de Dalí y tres del propio Cabanne), y en uno de ellos quizás nos sorprenda enterarnos de que, a finales de los sesenta, ese maravilloso libro tuvo críticas feroces. En una de ellas se acusó al entrevistador de haber tratado a Duchamp como si fuera un campeón ciclista. Y en otra se consideró que las preguntas de Cabanne eran estúpidas, y de ahí que Duchamp hubiera contestado con trivialidades y engañado al entrevistador diciéndole que llevaba “una vida de mozo de café”.

Lo que pudo ocurrir con tanto desvarío intelectual (de intelectual francés en su mayoría) es que muchos no podían soportar que Duchamp hubiera querido, al final de su vida, dar de sus “cosas” (así llamaba a sus obras) explicaciones relajadas, sencillas, concisas, sin segundas intenciones complejas, o intenciones secretas. Muchos intelectuales adoradores de este artista no quisieron aceptar ese lado trivial de su mito, porque eso equivalía a poner en entredicho las interpretaciones que éste o el otro habían elaborado en torno a su obra. Es decir, todo el mundo quería apropiárselo. Sin embargo, Duchamp, nunca ha pertenecido a nadie, y por suerte nadie ha poseído nunca su clave, ni nadie desvelará nunca su misterio. Tanto más cuanto no hay misterio ni hay clave

Publicado en Café Perec | Comentarios desactivados en UN DUCHAMP RELAJADO

BORGES, POR PIGLIA

Borges en una filmación años 40.

      Borges en una filmación años 40.

La primera pregunta que se hace Piglia: ¿Por qué Borges es un buen escritor?  Y la segunda, ¿qué es un buen escritor?  En la  televisión pública argentina, en horario prime time, se dedican a hablar de Borges. Lo hace Ricardo Piglia. Aquí tienen  el primero de un ciclo de cuatro programas especiales (sigue leyendo)

Publicado en Conferencias, Voces de la familia | Comentarios desactivados en BORGES, POR PIGLIA

El factor Stuparich

richter-blog

La isla es un libro perfecto. Una historia de vida y muerte, cruel y objetiva, pero también festiva. El reverso del lado oscuro de la literatura triestina  (sigue leyendo)

Publicado en Recuperación de textos, Textos, Voces de la familia | Comentarios desactivados en El factor Stuparich

MONTANO, THE SURVIVAL OF LITERATURE

nIHILIST

 Shelley (and later Paul Valéry) suggested that all literature might be the work of a single Author and that, throughout the ages, writers have merely acted as His (or Her) amanuenses (sigue leyendo)

Publicado en Firmas | Comentarios desactivados en MONTANO, THE SURVIVAL OF LITERATURE

BOLAÑO EN BLANES (1996-1999)

Bolaño-en-llamada-telefónica-con-Paula-de-Parma-de-fondo

 Los escritores de antes

Un texto de Vila-Matas para el catálogo del Archivo Bolaño, del CCCB.

Publicado en Recuperación de textos | Comentarios desactivados en BOLAÑO EN BLANES (1996-1999)

ANTE LYDIA DAVIS

lydia-davis

la forma que tiene la cuentista norteamericana Lydia Davis de lograr profundidad con un lenguaje muy conciso.

Publicado en Café Perec | Comentarios desactivados en ANTE LYDIA DAVIS

SERÁS MI PERSONAJE

dgf22

Ante las preguntas de si realmente puede saberse si un libro es arte o sólo mercancía y si se puede explicar por qué Coetzee hace literatura y Dan Brown no, trataré de decir algo que quizás se acerque a una respuesta. Para ello me adentraré en la historia real que el gran Emmanuel Carrère acaba de comentar en el suplemento literario de Le Monde,suplemento tan vivo todavía que hasta plantea debates morales (sigue leyendo)

Publicado en Café Perec | Comentarios desactivados en SERÁS MI PERSONAJE

LO QUE DALÍ SEÑALÓ

guncracy2

Hay escenas de nuestro pasado que con el tiempo, al disponer de datos que no teníamos cuando las vivimos, adquieren una imprevista mayor profundidad. Una de ellas la sitúo en 1963 en el 87 del Paseo de Gracia, en la desaparecida librería francesa de Barcelona (sigue leyendo)

Publicado en Café Perec | Comentarios desactivados en LO QUE DALÍ SEÑALÓ

EL DÍA DE TODO EL MUNDO

Sign-writersAtWork_Public-Record-Office-Victoria_550

En la mañana del Día del Libro, me levanté con cierta energía y lancé una mirada furtiva al espejo. Una vez más, me vi igual de bestia que nuestros antepasados de las cavernas, pero con notables grados de neurosis contemporánea. Como a las 12 horas (sigue leyendo)

Publicado en Café Perec | Comentarios desactivados en EL DÍA DE TODO EL MUNDO

VAMOS REZAGADOS

Palm Springs. Doisneau.

La influencia de la ansiedad (por Andrew Gallix)

Llegamos demasiado tarde para decir algo que no se haya dicho ya” se lamentaba La Bruyère a finales del siglo XVII. El hecho de que el propio La Bruyère llegara tarde al afirmar esto (el Eclesiasta y Terencio ya se habían adelantado a él en los siglos III y II AC) venía a demostrar su aserto. Según la precuela de Macedonio Fernández, anterior al Génesis, siempre hemos llegado demasiado tarde. (sigue leyendo).

Publicado en Firmas | Comentarios desactivados en VAMOS REZAGADOS

JENNY OFFILL EN ‘The Paris Review’: «QUE SE JODA LA TRAMA»

company

Fuck the plot, as Edna O’Brien said. What I try to capture as a writer is the feeling of being alive, of being awake. Because of this, I’m more apt to follow the wisp of a thought or a half-glimpsed image than chart a sequential series of events (leer en Eventos)

Publicado en Sin categoría | Comentarios desactivados en JENNY OFFILL EN ‘The Paris Review’: «QUE SE JODA LA TRAMA»

TODO YA PASÓ

Edward G. Robinson

Oímos decir: vamos hacia un cambio de modelo para ir a peor, nos encontramos en una encrucijada cultural en donde agoniza un mundo y está a punto de nacer otro que no podemos entender. Llama la atención que creamos que la situación actual es única y hablemos de nuestro momento histórico como un momento inusitadamente terrible y en cierto modo privilegiado, un punto cardinal en el tiempo. ¿Pero es así en realidad? (sigue leyendo)

 

Publicado en Café Perec | Comentarios desactivados en TODO YA PASÓ

NO ERA MEDIANOCHE, NO LLOVÍA.

nouveau-roman-photo-mario-dondero-automne59-

La primera vez que vi la fotografía fue en un libro sobre la obra de Beckett que se publicó en España a finales de los setenta. En ella puede verse, ante la sede de Éditions de Minuit (la mítica editorial que fundara Jérôme Lindon), una reunión de escritores que están posando en París en un día de invierno de 1959. Les está retratando Mario Dondero, enviado desde Roma por L’Espresso. El pie de fotografía de mi libro dice: «Le Nouveau Roman en la puerta de Éditions de Minuit, 7 rue Bernard-Palissy, París. De izquierda a derecha: Alain Robbe-Grillet, Claude Simon, Claude Mauriac, Jérôme Lindon, Robert Pinget, Samuel Beckett, Natalie Sarraute, Claude Olier.»

     Todos estos autores publicaban en Éditions de Minuit. Del Nouveau Roman faltan en la fotografía Marguerite Duras y Michel Butor, y en cambio sobran algunos, que nunca fueron encuadrados dentro de aquel nuevo movimiento novelístico también conocido como L’ecole du regard (La escuela de la mirada). Sobra muy especialmente Claude Mauriac, que está en la foto porque era de Éditions de Minuit y porque acababa de publicar un raro libro ensayístico sobre lo que llamaba la aliteratura contemporánea. El pobre Claude Mauriac era tan consciente de que sobraba que se colocó de perfil y con la cabeza baja, casi avergonzado de haberse metido donde no le llamaban.

     Llama la atención de esa foto el hecho de que de entre los escritores aún no muy famosos que ha sabido captar Jérôme Lindon para su pequeña editorial francesa hay dos (Samuel Beckett y Claude Simon) que, con el tiempo, serían premio Nobel. ¡Dos Nobel en una editorial tan diminuta! Como mínimo, Lindon tenía olfato literario. Claude Simon está, a la izquierda de la fotografía, diciéndole algo a Robbe-Grillet, que parece estar pensando en la maldad que acaba de oír. Tal vez comentan la ausencia de Michel Butor, nunca se sabe.

     Al igual que aquella célebre foto de The Beatles cruzando a pie una calle de Londres (con Paul McCartney descalzo), la Foto Minuit ha desencadenado todo tipo de especulaciones literarias y hasta un curioso ensayo en torno a la semiótica del «lugar de cada uno de los escritores» en esa instantánea del italiano Dondero, también llamada “la instantánea de la escuela de la mirada”. El lugar, por ejemplo, elegido por Jérôme Lindon para posar es el que menos conflictos de interpretación ha producido, puesto que el editor se situó exactamente en la puerta de la editorial, «como un guardián delante de un templo», ha escrito Johan Faerber. A Natalie Sarraute, por ejemplo, hay quien la ve distraída, ajena a la cámara, a la espera de conectar con algunos de sus queridos «tropismos». Beckett observa con estupor beckettiano el humo del cigarrillo del desinhibido Robert Pinget mientras que Claude Olier se sitúa casi al margen de la foto, como si estuviera preguntándose si él realmente pertenece o no al Nouveau Roman.

     Lo más curioso de todo es que el Nouveau Roman existe por esa foto. No hace mucho, Robbe-Grillet me contó que, antes de la foto, ese movimiento no existía, se hablaba de él en los periódicos, pero era un asunto de críticos, siempre empeñados en clasificar:

                «La escuela del Nouveau Roman nunca existió, la inventó un fotógrafo llamado Dondero, al que le dijeron que no podía volver a Italia sin una foto de aquel movimiento novelístico francés y le dio tal coñazo a Lindon, que esté acabó llamando a sus escritores y les convocó para una foto en el 7 de la rue Bernard-Palissy. Algunos como Duras no pudieron acudir, otros como Butor llegaron tarde. El hecho es que la fotografía hizo creer al mundo que existía ese movimiento literario en Francia.»

     Ocho años antes de la foto, en 1951, Beckett concluía Molloy con unas palabras sobre la medianoche (minuit) que han hecho correr ríos de tinta y que, de forma indirecta (no se sabe si de forma premeditada o totalmente casual), comenzaron a poner en órbita el nombre de la editorial que había publicado el libro: «Entonces entré en casa y escribí, Es medianoche. La lluvia azota en los cristales. No era medianoche. No llovía».

     No llovía el día de finales de agosto de este año cuando, tras rendirle mi homenaje de todos los años a Marcelo Mastroianni (fui a misa de diez y media en Saint-Sulpice, la iglesia donde tuvieron lugar el 19 de diciembre de 1996 los funerales del actor, todos los años le recuerdo con esa visita y de paso escucho la música de órgano del señor Roth), me dirigí a la cercana rue Bernard-Palissy para ver por primera vez cómo era el portal del número 7. Fotografié el lugar en el que exactamente posaron Beckett y los demás para aquella imagen mítica; capté con mi sencilla máquina de fotos  la ventana y la puerta y hasta la tubería que sigue ahí; era curioso encontrar de aquella forma –vacío- el lugar donde estuvo un día el Nouveau Roman en pleno. Sonreí. Recuerdo que sonreí. Paula me fotografió después a mí en el sitio exacto donde estaba situado Robbe-Grillet. Y entonces aún sonreí más, como si acabara de oír una maldad de Claude Simon. No era medianoche, no llovía. En el momento exacto en que estaba sonriendo para la foto, abrieron la puerta del número 9 (que pertenece también a Minuit, descubrí que ahí se recibe el correo de la editorial) y una mujer joven, con mucha correspondencia escrita, salió a la calle y entró, a gran velocidad, en el número 7. Me aparté como si fuera un turista que hubiera elegido un absurdo lugar para fotografiarse. Unas doce horas después, yo estaba en el hotel ya, a punto de dormir, dedicado a la caza de tropismos, como si Natalie Sarraute tratara de comunicarme algo. Luego, paró de llover. Por la mañana, llamó Robbe-Grillet al hotel. Le pregunté qué le había dicho Claude Simon aquel día. Él no se acordaba, hacía demasiado tiempo de todo aquello. Unas doce horas después, noche ya cerrada, comencé a sospechar que Claude Simon debió decirle que no llovía. La sospecha comenzó a esa hora de la medianoche en la que todo se puede imaginar, lo recuerdo muy bien. Llovía. –

7 rue Bernard-Palissy (Editions Minuit, photo de Vila-Matas)7 rue Bernard-Palissy (Editions Minuit, photo de Vila-Matas)

 

Publicado en Sin categoría | Comentarios desactivados en NO ERA MEDIANOCHE, NO LLOVÍA.

SERGIO PITOL EN SUS 80 AÑOS

SergioPitol1

 

Cumple 80 años este mes convertido en un clásico viviente y maestro indiscutido de las nuevas generaciones (sigue leyendo)

Has hecho girar la locura (sigue leyendo)

los zapatos de Pitol

los zapatos de Pitol (abril 2012)

 

Publicado en Voces de la familia | Comentarios desactivados en SERGIO PITOL EN SUS 80 AÑOS

METALITERARIO

 The Washington Post se pronuncia sobre esta versión ampliada de Queneau

4 MetalitCompré en Barcelona Ejercicios de estilo, de Raymond Queneau un 26 de octubre de 1987.  No sabía de qué trataba, pero (sigue leyendo)

Versión inglesa English version

Metaliterario

I bought Exercises in Style, by Ramond Queneau, in Barcelona on October 26, 1987. I didn’t know what it was about, but I’d heard a lot about the book. Carrying my brand new copy of Exercises in Style I boarded the number 24 bus, which went near my house. I bought a ticket from the conductor and, afraid I’d be asked to show it and unable to find it, put the ticket in my mouth. I thought that way it would be in plain sight if the inspector showed up. Halfway home, I began to flip through Exercises in Style and saw that the book recounted, in a hundred different styles, the same trivial anecdote. Trivial it might be, but the story amused me very much, probably because it took place on a bus and I was on a bus, and maybe that’s why the story stuck in my head so quickly, as if I were riding around with a shoehorn, not one for shoes, but a shoehorn for stories that takes place on buses. The story was very silly, but I found it totally captivating. On a Paris bus, a young man with a felt hat and a long neck, becomes angry every time people get off the bus because there is one passenger––always the same one––who takes advantage of the circumstances to step on his foot. There is a big fuss, until the complaining crybaby finds a free seat and sits down. Two hours later, we come across the same foolish young man, now in the Cour de Rome; he is sitting on a bench with a friend, no less idiotic, who is telling him: “You ought to get an extra button sewn on your overcoat.” Well, like I said, the story was very sill, but the fact that the narration started on a bus captivated me. I’d never read a story on a bus that took place in the same space. I was so fascinated that without noticing, due to the satisfaction I got from reading what could be happening on the very bus I was traveling on, I started sucking on the ticket and finally swallowed it. When the inspector arrived, it was no use telling him I’d swallowed it because of a stupid story I’d been reading that me laugh a lot. I had to pay a huge fine.

Translated from the Spanish by Anne McLean

Publicado en Recuperación de textos | Comentarios desactivados en METALITERARIO

VILA-MATAS EN THE NEW YORKER

bluediamond21

 

The novels of Vila-Matas, a Catalan writer who has established himself over four decades as arguably Spain’s most significant contemporary literary figure, are full of comically self-defeating projects like this. His narrators make urgent attempts to prove a theory-to throw labels at the immensity of experience, to define the indefinable- but their efforts invariably collapse. And the novels enact a similar kind of self-defeat. In «Bartleby and Co.» (2001), Vila-Matas’s breakthrough novel, a virtuoso parody of critical taxonomy and listmaking, the narrator discourses on the «attraction towards nothingness that means that certain creators … never manage to write»–a phenomenon epitomized by Bartleby, Melville’s archetypically un-productive scrivener. Vila-Matas’s narrator painstakingly crafts lists of «writers of the No»–de Quincey, Rimbaud, Kafka, Gide, Musil. Visiting New York, he becomes convinced that J. D. Salinger is sitting opposite him on a Fifth Avenue bus. Salinger, who «has spent thirty-six years in (sigue leyendo)

 

Publicado en Firmas | Comentarios desactivados en VILA-MATAS EN THE NEW YORKER

ESAS VOCES AGORERAS

201

Tampoco es que las voces lúcidas de nuestro tiempo, tan pagadas de sí mismas, digan toda la verdad. Son lúcidas y a veces salen a relucir y relucen, pero (seguir leyendo)

Publicado en Café Perec | Comentarios desactivados en ESAS VOCES AGORERAS