NUNCA HIZO NADA POR MÍ (un relato de EXPLORADORES DEL ABISMO)

Carrer del comte dú Urgell

 “Embarulló tanto a los personajes en la larga novela que estaba escribiendo que hasta olvidó quiénes eran y qué hacían esos personajes. A una mujer muerta, por ejemplo, la hizo reaparecer  a la hora de cenar. Y el  día en que se suponía que el asesino iba a ser electrocutado, le hizo comprar  flores para una niña…”

Leo todo esto de pie en la plataforma iluminada del tranvía que, al atardecer, me devuelve, como todos los días, a casa. Levanto un momento la vista, y después sigo leyendo: “Y sin embargo nunca hizo nada por mí. Fui haciéndome más viejo y gruñón, como era de esperar, en un pequeño pueblo descuidado que él siempre describía como muerto e irrelevante.”

            En la plataforma del tranvía crepuscular quedo raptado por este comienzo de cuento. Y me llega la impresión de estar dirigiéndome a un hotel de algún pequeño pueblo,  muerto o irrelevante. Comienza a llover…

Acerca de evilamatas

Me acuerdo de la primera vez que oí a mi padre hablar en su idioma fantasma...» (p. 103-104 de 'El padre extranjero'de Eduardo Berti)
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