
Enrique Vila-Matas está de vuelta con un libro jubiloso que nos sumerge en las obsesiones de la figura del escritor. Nacido en Barcelona en 1948, traducido en todo el mundo, galardonado con múltiples premios, Vila-Matas ya había hecho esta puesta en abyme de la escritura la sal de sus novelas Bartleby y compañía y Le Mal de Montano. Igualmente aprendido y rítmico, este último golpe maestro se construye en torno a la idea de un canon literario, es decir, un pequeño número de libros a los que “gira incansablemente sin agotar el significado”, aquí elaborado por un cierto Vidal, que se cree androide. Una oda a la creatividad donde cada obra citada, literaria, filosófica y plástica, despierta un deseo irreprimible de ejecutarla (re)encontrarla. D.B.
