Comenzar en Zürau [CAFÉ PEREC]

zürauUno de los ciento tres aforismos que Kafka escribió en Zürau: “Dos posibilidades. Hacerse infinitamente pequeño o serlo. Lo primero es consumación, es decir, inacción; lo segundo es comienzo, es decir, acción”. Muerte y comienzo, y siempre en el dominio de lo ínfimo. Ayer recordé el aforismo cuando vi a una lectora hacerse con la monumental biografía de Kafka escrita por Reiner Stach (Acantilado) y me pregunté qué pasaría cuando ella terminara de leer aquello y, hallándose aún reciente su fascinación por lo leído, se formulara la inevitable pregunta: ¿Y ahora qué? Ahora, le diría, dirígete hacia el contraste, hacia un librito pequeño que te va a llevar a la segunda posibilidad de la que hablaba Kafka: al comienzo, a la acción, a la vida. Cambia lo colosal por lo exiguo, la inmensidad de la biografía de un muerto por un verso vivo, por ejemplo, de Drummond de Andrade, que habla de lo diminuto (“A veces un pitillo, a veces un ratón”) o, mejor todavía, cámbialo por el libro más profundo –aunque más ligero de peso– de Kafka, cámbialo por Aforismos de Zürau (Sexto Piso), libro mínimo escrito en 1917 en una pequeña aldea checa ideal para él, pues, como dice Calasso, el mundo allí estaba casi vaciado de seres humanos y el teatro de la vida había sido confiado a los animales. [SIGUE LEYENDO]

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Me acuerdo de la primera vez que oí a mi padre hablar en su idioma fantasma...» (p. 103-104 de 'El padre extranjero'de Eduardo Berti)
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